La seguridad del agua como puente en los altos Andes ecuatorianos

¿Qué hace falta para reunir a diversos actores en paisajes frágiles y disputados? En una parroquia de Ecuador, la respuesta resultó ser el agua.

Por Peter Cronkleton, Natalia Cisneros, Valentina Robiglio y Dominique le Roux (CIFOR-ICRAF); Néstor Santiago Luzón, Hilda Sofía Ayala, Pablo Moncayo Silva y Javier Jiménez Carrera (FAO Ecuador)

Al enmarcar la conservación en torno a la seguridad del agua -vital para los hogares, la agricultura y la seguridad alimentaria-, el proyecto Paisajes Andinos fue capaz de transformar la conservación de una fuente de resistencia en un punto de unión para la cooperación. La gobernanza del agua se convirtió en el eje que conectó a las comunidades indígenas, las juntas del agua, los gobiernos locales y los ministerios nacionales, incorporando la Gestión Integrada del Paisaje (GIP) a la toma de decisiones cotidiana.
Este caso no trata sólo de la protección de los ecosistemas de páramo que regulan el agua para miles de personas río abajo. Muestra cómo la GIP puede funcionar en la práctica alineando la conservación con los medios de subsistencia, creando espacios de gobernanza en los que las voces de las comunidades tengan peso e institucionalizando los acuerdos para que perduren
más allá de los ciclos de los proyectos. Destaca cómo las soluciones técnicas – como una nueva Zona de Protección del Agua –
se crearon conjuntamente con las partes interesadas locales y se respaldaron con marcos jurídicos, garantizando tanto la legitimidad como
la viabilidad a largo plazo.
Para los profesionales, las lecciones son claras: partir de una prioridad compartida, adaptar los planes a las realidades de la comunidad,
y utilizar espacios de gobernanza en los que la gente ya confíe. Para los donantes, el mensaje es igualmente poderoso: invertir en
la gobernanza participativa del agua refuerza la resiliencia mucho más allá de la conservación, fomentando la igualdad de género,
mejorando las economías locales y creando instituciones que puedan mantener los resultados mucho después del cierre de los proyectos.

Sobre el paisaje

Simiátug es una parroquia situada en la provincia ecuatoriana de Bolívar, que contiene un ecosistema de páramo de gran altitud situado entre 3.200 y 4.200 m sobre el nivel del mar, valorado por los servicios ecosistémicos vitales que presta. Este páramo desempeña un papel fundamental en la regulación del agua, incluyendo su retención y filtración, lo que es crítico tanto para el consumo humano como para las actividades agrícolas de las comunidades circundantes y de la parte baja de la cuenca.

Las cuencas hidrográficas de Simiátug son, sin embargo, sistemas socioecológicos frágiles sometidos a una presión cada vez mayor debido a prácticas insostenibles de uso de la tierra y a problemas de gobernanza. El sobrepastoreo y el uso del fuego para convertir la vegetación autóctona en pastos o tierras de cultivo han provocado la compactación del suelo, la erosión y la pérdida de vegetación autóctona, reduciendo la capacidad de estas cuencas para regular eficazmente los flujos de agua. Estas funciones hidrológicas se han visto debilitadas por la deforestación y la quema para el desmonte, reduciendo aún más la disponibilidad de agua para las comunidades situadas aguas abajo.

En este contexto, la gobernanza del agua surgió como una fuerza puente para los esfuerzos de conservación y gestión sostenible en Simiátug. Mientras que las iniciativas de conservación anteriores se enfrentaban a resistencias debidas a prioridades de uso de la tierra que competían entre sí, la alineación de las partes interesadas locales y gubernamentales en torno a la seguridad del agua fomentó la colaboración entre los distintos niveles de gobernanza y las partes interesadas de la comunidad.

Reconociendo la oportunidad que presentaba este contexto, el proyecto Paisajes Andinos -lanzado en 2020 y ejecutado por la FAO Ecuador con financiación de la Unión Europea- eligió Simiátug como uno de sus paisajes prioritarios para aplicar la GIP en la práctica. Al centrar el agua en su trabajo territorial, el proyecto permitió un enfoque de GIP más cohesionado, coordinado e impulsado por la comunidad, garantizando que las estrategias de conservación estuvieran directamente vinculadas al bienestar local. Activo en 15 parroquias de las provincias de Bolívar, Azuay, Cañar y Pichincha, Paisajes Andinos trabajó para restaurar las zonas degradadas, conservar los ecosistemas de páramo y fortalecer la resiliencia de las comunidades. El proyecto también buscaba integrar prácticas sostenibles en los sistemas de producción.

En Simiátug, el proyecto hizo especial hincapié en fomentar la colaboración entre una amplia gama de partes interesadas -incluidos organismos gubernamentales, comunidades locales, el mundo académico y representantes del sector privado- para desarrollar soluciones que alinearan las actividades productivas con los objetivos de conservación del medio ambiente, especialmente en relación con la producción lechera. Este esfuerzo participativo dio como resultado la creación del Área de Protección Hídrica de Simiátug (APH1) destinada a conservar el páramo y garantizar al mismo tiempo la calidad y la cantidad de agua necesarias para el consumo humano y la seguridad alimentaria.

El paisaje de Simiátug se ha convertido tanto en un espacio de aprendizaje como en un punto de referencia del potencial de la GIP. La experiencia del trabajo conjunto entre los actores territoriales brinda la oportunidad de explorar cómo la colaboración, la innovación y la gobernanza equitativa contribuyen a forjar un futuro resiliente para algunos de los ecosistemas andinos más importantes.

Dimensiones de la GIP en el paisaje de Simiátug

En el paisaje de Simiátug, el proyecto Paisajes Andinos aplicó los principios de la GIP para conciliar los objetivos de conservación con la producción sostenible y los medios de vida locales. La GIP es un proceso de utilización de estrategias adaptativas, inclusivas e integradoras para cambiar el comportamiento de los sistemas paisajísticos. Desde el principio del programa Landscapes For Our Future, el equipo del «Componente Central» del CIFOR-ICRAF desarrolló una tipología de seis «dimensiones» como hipótesis inicial sobre el GIP, sujeta a cambios a medida que avanzaba el aprendizaje junto con los proyectos del programa:

  • identificación y compromiso de las partes interesadas
  • promoción de procesos multipartitos
  • construir una visión común del paisaje
  • institucionalización de los mecanismos de gobernanza
  • gestión adaptativa e iterativa
  • desarrollo de soluciones técnicas y políticas específicas para cada contexto

Este estudio de caso examina cada una de estas dimensiones, aunque la sexta -adaptar las soluciones a las necesidades locales- no se aborda por separado, ya que está incrustada en toda la descripción de las acciones y estrategias del proyecto. Las siguientes secciones ilustran cómo cada una de estas dimensiones tomó forma en Simiátug, basándose en la gobernanza participativa, la colaboración intercultural y el compromiso compartido de restaurar y proteger el ecosistema del páramo.

Identificación de las partes interesadas

En 2021, el proyecto Paisajes Andinos identificó un ecosistema de páramo amenazado en Simiátug como prioritario para la conservación e inició un proceso consultivo participativo con las comunidades indígenas de esta zona basado en los principios del Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI), a través del cual se obtuvo su consentimiento para colaborar en el proyecto. A partir de ese momento, el proyecto llevó a cabo una Evaluación Rural Participativa y ejercicios de cartografía de las partes interesadas para comprender mejor el contexto del paisaje. Este proceso incluyó consultas con comunidades indígenas, asociaciones de productores, juntas locales del agua, ONG e instituciones gubernamentales. Reveló la existencia de una compleja red de partes interesadas interconectadas que operan en múltiples niveles y sectores.

Tras identificar a las principales comunidades indígenas como actores centrales del paisaje, Paisajes Andinos estableció contacto inicialmente con 11 comunidades waranka kichwa situadas alrededor de la zona prioritaria del páramo. Durante la ejecución, el proyecto llegó a otras comunidades de la parroquia, llegando a relacionarse con 16 de las 17 comunidades (una comunidad declinó participar).

Las familias de estas comunidades dependen principalmente de sistemas agrícolas mixtos, que producen diversos cultivos, como patatas y ajo, así como pequeños rebaños de ganado lechero. La producción artesanal de queso constituye una de las principales fuentes de ingresos de estas familias. Sin embargo, los sistemas de producción tradicionales, que dependen del pastoreo en libertad, han contribuido a la degradación del suelo a medida que el pastoreo se expandía hacia ecosistemas de páramo sensibles. Esta situación afecta tanto a la disponibilidad de agua como a la capacidad de recuperación del ecosistema.

El proyecto también detectó un aumento de la migración estacional, ya que muchos hombres -sobre todo de las generaciones más jóvenes- emigran a centros urbanos o a grandes fincas agrícolas para realizar trabajos de temporada, dejando a las mujeres la responsabilidad principal de la ganadería y la gestión de los recursos hídricos. A pesar de su papel clave en el mantenimiento de la producción agrícola y las actividades de conservación, las mujeres se han enfrentado a menudo a barreras que limitan su participación en los procesos de toma de decisiones y su acceso a los recursos. Reconociendo este desequilibrio, el proyecto trabajó activamente para promover el liderazgo y la participación de las mujeres.

Cada comunidad indígena kichwa posee la titularidad de las tierras comunales y mantiene sistemas de gobierno tradicionales a través de consejos comunitarios elegidos. Estas estructuras proporcionan la base para la toma de decisiones de la comunidad, pero los residentes también suelen estar integrados en densas redes de organizaciones de base basadas en sus actividades e intereses económicos. Existen aproximadamente 35 organizaciones de base en la parroquia, entre las que se incluyen asociaciones de productores, empresas comunitarias dedicadas a la producción artesanal de queso, asociaciones ganaderas y lecheras, así como grupos especializados como una asociación de mujeres artesanas con sus propias cooperativas de crédito para apoyar su producción textil. Dos asociaciones -Cruzpampa y Verdepampa- representan los intereses económicos de los productores lácteos de las comunidades.

Las comunidades indígenas de la región son políticamente activas y se organizan con éxito a través de partidos políticos para defender sus intereses. Por ejemplo, el actual alcalde del cantón Guaranda, que incluye la parroquia de Simiátug, está afiliado al partido político indígena nacional, el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. Además, la Fundación Runacunapac Yachana (FRY), una organización indígena de segundo nivel, desempeña un papel de coordinación con las comunidades y sus organizaciones de base.

El proyecto identificó dos tipos de organizaciones que desempeñan papeles cruciales en la gobernanza y la gestión del agua en el paisaje: las Juntas de Gestión del Agua Potable conocidas como JAAPs2 y las Juntas de Riego y Drenaje (JRDs3). Simiátug cuenta con 46 JAAP y 17 JRD, cada una de ellas gestionada por dirigentes elegidos entre sus miembros. Estas entidades operan a escala de microcuenca y son responsables de la gestión de los sistemas de abastecimiento de agua tanto para consumo humano como para riego, del mantenimiento de las infraestructuras y de la mediación en los conflictos entre los usuarios. Para acceder al agua, los miembros deben contribuir al trabajo comunal, pagar cuotas mensuales y participar en las reuniones de la junta directiva.

Para asegurar sus derechos sobre los recursos hídricos, estas organizaciones solicitan concesiones al Estado para evitar que otras partes interesadas, como las empresas mineras, reclamen el acceso. Sin embargo, el proceso de registro de las concesiones de agua es complicado y la mayoría permanecen en un estado informal. Esto se debe, en parte, a la burocracia y al hecho de que las comunidades de Simiátug deben viajar a Guayaquil, en el sur de Ecuador, para realizar los trámites, que implican un tiempo y unos costes considerables.

La gobernanza en Simiátug se estructura en tres niveles: parroquial, cantonal (municipal) y provincial, a través de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD)4). Los GAD desempeñan papeles clave dentro de una jerarquía de gobernanza vertical y de interacciones interjurisdiccionales. El GAD parroquial de Simátug -el nivel de gobierno más cercano a las comunidades- celebra reuniones mensuales con los representantes comunitarios. El GAD municipal de Guaranda -el nivel jurisdiccional que supervisa Simiátug- gestiona la titulación de tierras, el desarrollo económico y la política medioambiental. A nivel provincial, el GAD de Bolívar es responsable de la planificación, la producción y la política medioambiental. Dado su compromiso con la conservación, el GAD de Bolívar es considerado un fuerte aliado por el proyecto Paisajes Andinos.

Procesos multipartitos

Diversos procesos con múltiples partes interesadas apoyan la aplicación de la GIP facilitando el diálogo, la coordinación y la toma de decisiones entre los actores clave. Estos procesos y espacios son mecanismos esenciales para abordar las lagunas de gobernanza, resolver los conflictos sobre el uso de la tierra e integrar criterios de sostenibilidad a largo plazo en el paisaje. Para desarrollar una estrategia de GIP, el proyecto Paisajes Andinos colaboró con las partes interesadas del gobierno en múltiples niveles, alineando las acciones con los marcos de planificación existentes. Estos esfuerzos se integran en las estructuras de gobernanza y contribuyen a alcanzar los objetivos de conservación a largo plazo.

A nivel provincial, el GAD de Bolívar convoca la Mesa Intersectorial de Agua, Tierra y Páramo5creada en 2022. Esta plataforma combinó ocho mesas técnicas anteriormente independientes – cada una dedicada a temas específicos como el agua, los páramos, la producción y los corredores biológicos – en una estructura única, más integrada y operativa. Reúne a representantes del GAD provincial de Bolívar, así como de los GAD municipales y parroquiales, de ministerios nacionales (en particular del MAG y del MAATE), de organizaciones internacionales de cooperación no gubernamental (como CONDESAN, GIZ, FPH y FEPP), de universidades y de federaciones y organizaciones indígenas y campesinas. El objetivo de la mesa redonda es compartir información sobre proyectos o programas y potenciar las sinergias entre las partes interesadas a través de una mejor coordinación en toda la provincia de Bolívar.

Esta mesa redonda ha sido fundamental para facilitar iniciativas como la formación de brigadas comunitarias contra incendios en Simiátug, una estrategia preventiva para reducir y responder a los incendios forestales que amenazan los recursos naturales y las comunidades locales. Esta estructura también ha ayudado a reducir la duplicación de esfuerzos a nivel comunitario combinando y alineando las reuniones y reduciendo la frecuencia de las reuniones redundantes.

A nivel parroquial, el GAD de la parroquia de Simiátug convoca la Mesa Redonda Intersectorial de Simiátug.6 Esta plataforma incluye a representantes de los gobiernos municipal, provincial y nacional, pero se centra principalmente en

en amplificar las voces locales, en particular las de los representantes de la JAAP y los miembros de la comunidad. Más que un espacio de coordinación, esta mesa redonda se ha convertido en el principal mecanismo de gobernanza intercomunitaria del territorio, donde se debaten y acuerdan las decisiones clave relacionadas con la gestión de los recursos naturales y el bienestar colectivo. Las reuniones se celebran el último miércoles de cada mes coincidiendo con el día de mercado en la capital de la parroquia, lo que facilita una mayor participación. Aunque la plataforma está convocada por el GAD de la parroquia, las sesiones están dirigidas por los JAAP y los delegados comunitarios, que tienen poder de decisión sobre lo que ocurre en sus territorios.

Además, como parte de las acciones promovidas en el marco del Área de Protección Hídrica de Simiátug (APH), se creó un comité de gestión para supervisar el área y la aplicación de su plan de gestión. Cada una de las 11 comunidades de la zona del páramo, así como las JAAP y las JRD, tiene un representante con derecho a voto en el comité. Otras instituciones, como el MAG, el MAATE y la FAO, participan como observadores sin derecho a voto. Este comité no sólo garantiza una amplia representación, sino que también dirige la aplicación del Plan Técnico de Gestión del APH, que se elaboró de forma colectiva mediante diagnósticos rurales participativos realizados con las comunidades locales para analizar conjuntamente el uso de la tierra, la organización social y las prácticas de gestión del páramo. El plan sirve de hoja de ruta para priorizar los proyectos que abordan los retos territoriales y orienta las decisiones estratégicas que se toman dentro de este espacio de gobernanza.

Estos mecanismos han reforzado la colaboración entre los gobiernos locales, las comunidades y las partes interesadas del sector privado, integrando los principios de la GIP en las estructuras de gobernanza local a largo plazo.

Visión común

En Simiátug, el acceso seguro al agua, tanto en términos de calidad como de cantidad, surgió como una prioridad compartida que conecta a las diversas partes interesadas de todo el paisaje. La gobernanza del agua vincula a las partes interesadas de múltiples niveles y se ha convertido en un eje central del diálogo local entre múltiples partes interesadas, sirviendo de base para los esfuerzos tanto de conservación como de producción sostenible.

En el pasado, la seguridad hídrica no estaba necesariamente vinculada a la conservación de los páramos, ya que estos ecosistemas de las tierras altas se veían a menudo como zonas con potencial para la expansión agrícola y ganadera. Sin embargo, con el aumento de la escasez de agua en la última década, las percepciones han cambiado. Al centrarse en la seguridad del agua, el proyecto integró eficazmente las prioridades de conservación del páramo en las plataformas de gobernanza, alineándolas con los medios de subsistencia locales.

Aunque ésta no fue una visión explícitamente compartida desde el principio, el problema creciente y comúnmente percibido de la escasez de agua actuó como una fuerza estructuradora que facilitó la coordinación institucional, mejoró el compromiso de las partes interesadas y permitió la planificación de la sostenibilidad a largo plazo. A través de una colaboración continua, esta alineación implícita guió la aplicación práctica de la GIP y ayudó a dar forma a los procesos de gobernanza en curso.

Además, la FAO de Ecuador articuló una visión más amplia para la recuperación y protección de los páramos en toda la cuenca occidental de los Andes, centrada en servicios como la seguridad hídrica, el secuestro de carbono y la seguridad alimentaria. Esta visión también promueve el fortalecimiento de la producción agrícola y de las cadenas de valor, en consonancia con los intereses de los diversos grupos interesados. Por ejemplo, los representantes de los GAD provinciales y municipales reconocen que los páramos son importantes fuentes de agua potable para sus centros urbanos.

Como resultado, el agua ha servido de hilo conductor, uniendo a los miembros de las comunidades locales, las instituciones gubernamentales, las organizaciones no gubernamentales y el sector productivo. Estos intereses compartidos han facilitado la colaboración intersectorial e institucional, posicionando a la GIP como un enfoque práctico de la gobernanza inclusiva y sostenible.

Institucionalización

Uno de los hitos más importantes en la institucionalización de la GIP en el paisaje de Simiátug fue la creación de la APH-Simiátug, un logro que fue posible gracias al proyecto. Antes del proyecto, la mayoría de las comunidades de los alrededores del páramo ya habían suscrito acuerdos individuales de conservación con el apoyo de ONG como el FEPP y la FPH. Estos acuerdos informales de conservación ayudaron a iniciar la protección del páramo a nivel comunitario, pero el reconocimiento oficial a través del APH era necesario para proporcionar un respaldo legal, unificar los esfuerzos fragmentados, reforzar la coordinación institucional y garantizar una gobernanza a largo plazo y a escala de paisaje de los recursos hídricos y del páramo. El marco del APH permitió la consolidación de una estructura de gobernanza legalmente reconocida, la delimitación formal de una frontera territorial alrededor del páramo, el establecimiento de un comité de gestión designado para la gobernanza participativa formal y el desarrollo de un plan de gestión para la zona.

Una vez aprobado por el MAATE, este plan de gestión proporcionará una capa adicional de institucionalización al APH Simiátug, ya que reconocerá formalmente el papel activo de las comunidades circundantes, las JAAP y las JRD en la cogestión de la zona. El plan también alinea las prioridades comunitarias con los planes públicos de inversión y desarrollo, reforzando la capacidad institucional del territorio para sostener los esfuerzos de restauración del paisaje a largo plazo.

Varios marcos institucionales y políticos orientan y refuerzan esta iniciativa. El MAATE garantiza la salvaguarda de los servicios ecosistémicos relacionados con el agua a través de instrumentos como la Ley de Recursos Hídricos y la delimitación de Áreas de Prioridad Nacional para la Protección del Agua. Además, el Plan Nacional de Gestión Integral e Integrada de los Recursos Hídricos de las Cuencas Hidrográficas y Cuencas Hidrográficas del Ecuador busca garantizar la integridad de los ecosistemas de agua dulce para las poblaciones que dependen de ellos. Complementariamente, el Plan Nacional para la Conservación, Restauración y Uso Sostenible de los Páramos refuerza el compromiso del país con la resiliencia del paisaje y la protección de los ecosistemas altoandinos.

Para integrar los principios de la GIP en las estructuras de gobernanza, Paisajes Andinos firmó cartas de acuerdo formales con instituciones socias clave, incluidos los GAD parroquiales, municipales y provinciales. Estos acuerdos sentaron las bases para los esfuerzos de colaboración interinstitucional y el compromiso más allá de la vida útil del proyecto, garantizando que los esfuerzos de conservación y producción sostenible permanezcan activos más allá de la ejecución directa del proyecto. Esta institucionalización de acuerdos, planes y espacios de gobernanza ha contribuido a consolidar la Gestión Integrada del Paisaje como un enfoque válido, reconocido y replicable en el territorio.

Aprendizaje iterativo y adaptativo

En Simiátug, los procesos participativos empoderaron a las partes interesadas locales, reforzaron las capacidades técnicas y promovieron alternativas sostenibles a las prácticas tradicionales. Estos procesos permitieron realizar ajustes continuos en las estrategias de conservación y producción sostenible, garantizando que las intervenciones evolucionaran en respuesta a las necesidades de la comunidad, los retos contextuales y las oportunidades emergentes.

Inicialmente, el proyecto Paisajes Andinos llegó a Simiátug con el interés de conservar las zonas de páramo de la parroquia, pero sin un modelo de aplicación sencillo. Las comunidades expresaron su preocupación por la disponibilidad de agua, lo que facilitó un punto de entrada para el diálogo y la aceptación de las medidas de conservación. Para fomentar la confianza y apoyar la comprensión por parte de las comunidades de las diferentes designaciones de conservación, el proyecto introdujo a un técnico del MAG, que también era un líder indígena, lo que fomentó unos lazos más estrechos.

Además, el proyecto organizó visitas de intercambio con otras comunidades que ya habían establecido Áreas de Conservación y Uso Sostenible (ACUS7) o tenían experiencia con corredores biológicos, lo que permitió a las comunidades simiátug comprender mejor sus opciones de conservación del agua. Tras facilitar intercambios y talleres para evaluar diferentes mecanismos legales y territoriales para la conservación y la conectividad, se tomó la decisión colectiva de establecer un Área de Protección Hídrica (APH), que posteriormente se formalizó en un plan para establecer el APH Simiátug.

A medida que avanzaba el proyecto, el papel de las mujeres en la conservación y la producción se hizo cada vez más evidente, a pesar de los desequilibrios persistentes en las responsabilidades y la participación en la toma de decisiones, sobre todo en relación con las economías domésticas, la gestión del ganado, la gobernanza del agua y las cadenas de valor. Reconociendo esta realidad, el proyecto ajustó su enfoque integrando iniciativas financieras comunitarias sensibles al género que fortalecen la autonomía económica de las mujeres. Sin embargo, la plena participación de las mujeres siguió viéndose afectada por sus obligaciones como cuidadoras.

Aunque asistían a los espacios de capacitación, muchas no eran capaces de participar plenamente, ya que tenían que llevar a sus hijos con ellas. En respuesta, el proyecto puso en marcha los «Rincones de los niños», espacios seguros dentro de cada taller donde los niños podían disfrutar de actividades recreativas bajo la supervisión de adultos formados, lo que permitía a sus madres participar activamente en las formaciones o reuniones.

Estas adaptaciones permitieron a las mujeres asumir funciones de liderazgo y participar de forma significativa sin comprometer sus responsabilidades como cuidadoras. El proyecto integró una perspectiva de género en la gobernanza de la conservación a través de intervenciones específicas: talleres de formación adaptados a los horarios y necesidades de las mujeres, iniciativas financieras comunitarias que refuerzan la autonomía económica de las mujeres, e incentivos y recursos destinados a mejorar la productividad y el bienestar. Hoy en día, las mujeres representan una parte significativa de los participantes en el proyecto (51%), lo que refleja su creciente papel de liderazgo en la producción y las economías locales.

La experiencia también ayudó a remodelar el concepto de las intervenciones sostenibles en el uso de la tierra. Dado que el establecimiento del APH exigía que los ganaderos adoptaran prácticas de producción más sostenibles para reducir la presión sobre el páramo, el proyecto reconoció la necesidad de encontrar alternativas viables. Como resultado, introdujo «Centros de Servicios» gestionados por la comunidad en Cruz de Ventanas, Verdepampa y Natawa.

Estos centros proporcionan asistencia técnica básica a los residentes locales y venden suministros comprados al por mayor para las necesidades de la comunidad, mejorando así el acceso a recursos clave. Además, el proyecto contribuyó a la formación de cooperativas de ahorro comunitarias, que conceden pequeños préstamos a sus miembros y funcionan como herramientas financieras accesibles en zonas donde no existen servicios financieros convencionales. Tanto los centros de servicios como las cooperativas de ahorro comunitarias proporcionaron apoyo financiero y asistencia técnica, ayudando a superar las barreras iniciales y facilitando la adopción de prácticas sostenibles. Estos ejemplos ilustran cómo el aprendizaje temprano – posibilitado por la identificación de las barreras sobre el terreno, la participación activa de la comunidad y los intercambios con otras experiencias – condujo al diseño de soluciones a medida que mejoraron la adopción de prácticas sostenibles.

Conclusiones

El establecimiento del Área de Protección Hídrica (APH) de Simiátug representa un logro significativo, ya que sienta las bases para que la conservación del agua beneficie tanto a las partes interesadas locales de Simiátug como a la provincia de Bolívar en general. Este proceso se desarrolló mediante una gobernanza participativa, en la que las comunidades locales desempeñaron un papel central en la toma de decisiones y en la definición de las prioridades de conservación.

Aplicando un enfoque de GIP, la iniciativa consiguió equilibrar la conservación del agua con el uso sostenible de la tierra, integrando las actividades productivas y de conservación para mantener los servicios ecosistémicos esenciales. Estos incluyen la protección de las cuencas, la regulación del ciclo hidrológico y la conservación de la biodiversidad, garantizando la calidad y disponibilidad del agua para las comunidades locales.

La integración de una perspectiva de género en la gestión del paisaje ha reforzado tanto la equidad social como los resultados de sostenibilidad. Reconocer y potenciar la contribución de las mujeres en Simiátug ha sido clave para el éxito continuado de su APH.

La participación activa de socios clave, como la FAO y el GAD provincial de Bolívar, ha sido crucial para apoyar los mecanismos de gobernanza que integran el liderazgo comunitario en la gestión de los recursos naturales, garantizando la sostenibilidad del proceso a largo plazo.

  1. Área de Protección Hídrica-Simiátug ↩︎
  2. Juntas Administradoras de Agua Potable ↩︎
  3. Juntas de Riego y Drenaje ↩︎
  4. Gobiernos Autónomos Descentralizados ↩︎
  5. Mesa Intersectorial del Agua, Suelo y Páramo ↩︎
  6. Mesa Intersectorial Simiátug ↩︎
  7. Áreas de Conservación y Uso Sostenible ↩︎

Dando forma a lo no cartografiado: Gobernar la frontera olvidada de Paraguay

¿Qué hace falta para practicar la Gestión Integrada del Paisaje (GIP) en un lugar sin apenas presencia humana permanente, con instituciones estatales débiles y una dinámica de poder muy desigual?

Por Natalia Cisneros, Peter Cronkleton y Dominique le Roux (CIFOR-ICRAF; Patricia Roche, Valentina Bedoya, Andrea Garay, Karim Musálem y Aida Luz Aquino (WWF Paraguay)

El CERES1 en el Cerrado Chaco septentrional de Paraguay demuestra que la GIP puede funcionar incluso en condiciones extremas, si los actores están dispuestos a adaptarse, utilizan la coordinación informal de forma creativa y dan prioridad a la legitimidad frente a los esquemas rígidos.

En este caso no se trata simplemente de conservar un ecosistema raro y amenazado. Se trata de construir la gobernanza en el vacío: establecer la primera presencia permanente del Estado en un territorio anteriormente gestionado a distancia, apoyar a las comunidades indígenas ayoreo para que vuelvan a conectar con sus tierras ancestrales y encontrar la forma de que los ganaderos, la sociedad civil y el gobierno colaboren a pesar de tener intereses profundamente divergentes.

Para los donantes, demuestra cómo la inversión en facilitación, institucionalización y participación de la comunidad puede producir beneficios duraderos -como la titulación legal del Monumento Natural Cerro Chovoreca- que de otro modo habrían estado fuera de su alcance.

Para los profesionales, las lecciones son igualmente agudas. El proyecto muestra el valor de la facilitación neutral en espacios disputados, la importancia de los mecanismos informales (desde los grupos de WhatsApp hasta las reuniones ad hoc) para mantener las decisiones en movimiento, y la necesidad de aceptar avances simbólicos -como las visitas periódicas a las tierras ancestrales- cuando las soluciones permanentes aún no son posibles. Sobre todo, pone de relieve que la GIP tiene menos que ver con planes perfectos y más con el aprendizaje adaptativo, la creación de confianza y el anclaje de los pequeños pasos en un cambio institucional duradero.

Sobre el paisaje

El Cerrado chaqueño es la última frontera verde de Paraguay. A pesar de su inmenso valor ecológico, es uno de los ecosistemas más amenazados y menos conocidos del país. Representa una de las únicas porciones del bioma del Cerrado en Paraguay y se encuentra en la convergencia de distintas ecorregiones -el Chaco Seco, el Pantanal y el Cerrado propiamente dicho- formando un mosaico único de biodiversidad y riqueza cultural. Esta región forma parte del territorio ancestral del pueblo ayoreo, que incluye tanto comunidades en contacto como otras en aislamiento voluntario, cuyas prácticas tradicionales y cosmovisiones están profundamente conectadas con el paisaje.

Las condiciones en el Monumento Natural Cerro Chovoreca (MCCN) y sus alrededores, situado en el distrito de Bahía Negra, son extremas. La zona de intervención se encuentra en una de las regiones más remotas de Paraguay, con escasos asentamientos humanos, conectividad, infraestructuras o presencia pública del Estado.

Estas limitaciones territoriales suponen un reto importante para los esfuerzos de conservación y el desarrollo sostenible: es de difícil acceso, incluso para los guardaparques, sufre escasez de agua y es muy vulnerable a los incendios forestales. Aunque Bahía Negra contiene el mayor número de áreas protegidas de Paraguay y forma parte de la Reserva de la Biosfera del Chaco, su aislamiento ha limitado la acción del Estado y dificultado la gobernanza. Además, la falta de agua superficial ha impedido a la comunidad Ayoreo Chovoreca habitar y mantener una presencia permanente en su territorio, a pesar de su deseo de hacerlo.

Mientras tanto, el sector ganadero de la región está muy desarrollado.

En respuesta a estas condiciones, en 2020 se puso en marcha el Proyecto CERES, una iniciativa internacional liderada por WWF Países Bajos y ejecutada en Brasil (por WWF Brasil y el Instituto Sociedad, Población y Naturaleza) y Paraguay (por WWF Paraguay) con financiación de la Unión Europea. Aunque el proyecto se ejecutó en ambos países, este estudio de caso se centra en las actividades realizadas en Paraguay. Hasta su clausura en 2024, CERES promovió un modelo de desarrollo inclusivo y sostenible dirigido a empoderar a las comunidades locales, fortalecer las capacidades institucionales, influir en las políticas públicas y concienciar sobre el valor del Cerrado mediante estrategias participativas y campañas de comunicación.

Una de las áreas de intervención del CERES incluyó el CCNM, la zona circundante de Agua Dulce y la Comunidad Indígena Chovoreca Garaigosode Ayoreo. La topografía es predominantemente llana con ligeros cambios de elevación cerca de la frontera con Brasil. El paisaje se caracteriza por una baja densidad de población y un alto valor estratégico para la conectividad ecológica con otras zonas, como el Parque Nacional Defensores del Chaco, la mayor área natural protegida de Paraguay.

Dimensiones del GIP en el paisaje del Monumento Natural del Cerro Chovoreca

El enfoque de la GIP permite analizar cómo surgen las distintas dimensiones e influyen en el éxito de las intervenciones territoriales complejas. La GIP es un enfoque que promueve la coordinación entre diversos actores, sectores y niveles de gobernanza, estructurado en torno a seis dimensiones clave:

  • identificación y compromiso de las partes interesadas;
  • promoción de procesos con múltiples partes interesadas;
  • desarrollo de una visión paisajística común;
  • institucionalización de los mecanismos de gobernanza;
  • gestión adaptativa e iterativa; y
  • desarrollo de soluciones técnicas y políticas específicas para cada contexto.

Este estudio de caso examina cada una de estas dimensiones, aunque la sexta -la adaptación de las soluciones a las necesidades locales- no se aborda por separado, ya que está incrustada en toda la descripción de las acciones y estrategias del proyecto. Las siguientes secciones ilustran cómo, concretamente en el proyecto CERES de Paraguay, estas dimensiones estuvieron presentes en diferentes aspectos del trabajo, generando lecciones clave para la sostenibilidad y la gobernanza del Cerrado.

Identificación de las partes interesadas

El paisaje de sabana del norte del Chaco paraguayo reúne a diversas partes interesadas con distintos niveles de implicación, intereses y capacidad de acción.

Antes del CERES, muchas partes interesadas no tenían una presencia física sostenida en la zona debido a su lejanía, inaccesibilidad y falta de infraestructuras básicas, lo que dificultaba la gobernanza y la coordinación interinstitucional.

El Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), responsable de la gestión de las áreas protegidas, no tenía presencia permanente en la zona. A petición del MADES, el CERES estableció un puesto de control móvil para los guardaparques, siendo la primera vez que el Estado mantenía allí una presencia operativa continua. El MADES también estaba interesado en avanzar en la titulación legal del Monumento Natural Cerro Chovoreca para consolidar y formalizar el área protegida.

El Ministerio de Defensa Nacional mantuvo una presencia a través de las bases militares cercanas. El Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT2) ostenta la propiedad legal del CCNM, que debía transferirse al MADES para su reconocimiento formal como área protegida.

El Instituto Paraguayo del Indígena (INDI3), encargado de velar por la legítima representación de las comunidades indígenas, desempeñó un papel clave en la validación de su participación en este contexto tan delicado, ya que en la zona también habitan comunidades en aislamiento voluntario.

La ganadería extensiva es uno de los sectores más influyentes en el paisaje chovoreco. La Asociación de Ganaderos de Agua Dulce (APAD4), que agrupa a los ganaderos locales, es una de las principales partes interesadas y una de las pocas con presencia permanente. Sus miembros controlan una parte importante de la economía local, con grandes propiedades y capacidades logísticas que les otorgan influencia tanto sobre la dinámica productiva como sobre las decisiones territoriales.

También hay pueblos indígenas con derechos e intereses en el paisaje. La comunidad Ayoreo Chovoreca posee una extensión de 20.000 hectáreas utilizada históricamente para su sustento nómada. A pesar de poseer una propiedad titulada, la creciente presión territorial llevó a la comunidad a buscar una presencia más constante en sus tierras para protegerlas y defender sus derechos. Sin embargo, se han enfrentado a obstáculos para regresar a sus tierras ancestrales y salvaguardarlas debido a las condiciones climáticas, las deficiencias de las infraestructuras y la falta de servicios básicos.

Además de WWF Paraguay, varios grupos de la sociedad civil también trabajan en el paisaje, entre ellos diferentes ONG como Guyra Paraguay, Iniciativa Amotocodie y Alter Vida.

Procesos multipartitos

El proceso de implantación del CERES en el paisaje de Chovoreca ha sido una historia de adaptación estratégica, marcada por el aprendizaje, la reevaluación y la reconexión.

Inicialmente, WWF Paraguay participó en un proceso de planificación del uso de la tierra con múltiples partes interesadas(POUT5) para el distrito de Bahía Negra, que había estado activo durante varios años. Aunque este espacio ofrecía un punto de entrada para el diálogo sobre el paisaje, los intereses divergentes entre los participantes y la percepción de WWF Paraguay como un facilitador no neutral (debido a su enfoque conservacionista) acabaron por estancar el progreso. El POUT nunca recibió la aprobación municipal.

Aprendiendo de ello, el equipo de CERES (que trabajaba como WWF Paraguay, ya que la identidad del proyecto era menos conocida a nivel local) redefinió su estrategia multi-actores. Como parte del componente de fortalecimiento de las áreas protegidas, el proyecto pasó a apoyar el proceso de titulación del Monumento Natural Cerro Chovoreca como primer paso de una estrategia más amplia para sostener los corredores biológicos. Esta nueva fase convocó a las principales partes interesadas en un grupo de trabajo multisectorial que, mediante una coordinación eficaz entre la sociedad civil, el gobierno y el sector privado, logró un importante hito político: la titulación legal del área protegida.

Cada actor desempeñó un papel claro. APAD, WWF y Guyra Paraguay apoyaron con asesoramiento legal y logístico; el MADES lideró el proceso normativo y técnico; el INDERT realizó el relevamiento judicial de tierras; y el Ministerio de Defensa, la Comisión Nacional de Límites, la Secretaría Nacional de Catastro, la Dirección de Geodesia, la Dirección Nacional de Registros Públicos y el Escribano Público Mayor facilitaron la transferencia legal y el registro formal. Esta colaboración permitió la titulación oficial del Monumento Natural Cerro Chovoreca en junio de 2024, mediante la transferencia de la propiedad de la tierra del INDERT al MADES. El hito se anunció públicamente en un acto al que asistió el Presidente de Paraguay.

Con el área ya titulada, se formó un nuevo grupo de trabajo con múltiples partes interesadas para desarrollar un plan de gestión, con el apoyo de un facilitador externo para garantizar la neutralidad técnica. En esta tercera fase, WWF asumió deliberadamente un papel menos destacado. La contratación de una empresa externa facilitó un proceso participativo imparcial y eficaz. Además, el apoyo sostenido y la financiación de CERES y otras iniciativas de WWF permitieron la participación activa de las comunidades ayoreo.

La coordinación en la fase de titulación se produjo principalmente a través de mecanismos informales -grupos de WhatsApp, acuerdos verbales y reuniones puntuales- que permitieron tomar decisiones operativas ágiles. Para el plan de gestión, la colaboración se estructuró principalmente a través de visitas sobre el terreno, talleres participativos, entrevistas y reuniones entre investigadores, autoridades y comunidades. En ambos casos, los espacios de diálogo flexibles permitieron llegar a acuerdos, formalizados posteriormente mediante resoluciones y acuerdos oficiales.

Al igual que en procesos similares, hubo dudas iniciales sobre la inclusión de nuevos actores, sobre todo teniendo en cuenta la brevedad de los plazos. Sin embargo, el diálogo sostenido con la comunidad ayoreo dio como resultado lo contrario: la participación de la comunidad ayoreo, incluso durante el trabajo de campo, reforzó la legitimidad del proceso y enriqueció el contenido técnico del plan al incorporar los conocimientos tradicionales, los lugares sagrados, los usos históricos de la tierra y los valores culturales y espirituales del paisaje.

Este proceso multilateral transformó las relaciones institucionales. Las comunidades pasaron de ser percibidas como obstáculos a ser vistas como aliados clave, y los actores públicos reconocieron el valor de una participación verdaderamente integradora. Esto sentó las bases de un nuevo modelo de gobernanza territorial basado en el respeto mutuo, la naturaleza complementaria de los sistemas de conocimiento y la responsabilidad compartida.

Este proceso demostró que la integración no requiere que todos estén de acuerdo desde el principio, sino mecanismos de diálogo, resolución de conflictos y convergencia hacia objetivos compartidos. La clave fueron unas reglas claras, unas tareas definidas y una agenda compartida.

Visión común

Desde el principio, CERES propuso una visión amplia y flexible: conservar un Cerrado resiliente mediante un desarrollo inclusivo y sostenible, a pesar de que pocas personas en Paraguay conocían la existencia de esta ecorregión. Este encuadre de alto nivel permitió que la visión siguiera siendo relevante a lo largo de todo el proyecto, tanto en Paraguay como en Brasil, sin requerir ajustes significativos, a pesar de los cambios contextuales y los desafíos de la implementación.

En Paraguay, esta amplitud aportó tanto ventajas como desafíos. Por un lado, ayudó a alinear a las diversas partes interesadas -comunidades indígenas, grupos de productores, instituciones públicas- en torno a la narrativa general del proyecto. Por otro, la falta de especificidad limitó inicialmente el desarrollo de una hoja de ruta compartida o de intervenciones prioritarias.

La visión compartida no surgió en una sola fase, sino que fue tomando forma a través de procesos iterativos, como los que condujeron a la titulación del Cerro Chovoreca y al desarrollo participativo del plan de gestión. En esos espacios, los intereses específicos de los actores convergieron gradualmente en una comprensión compartida del paisaje: la necesidad de organizar, proteger y gestionar en colaboración un territorio crucial para la conservación, la ganadería, la identidad cultural y la seguridad jurídica.

Institucionalización

Uno de los impactos más duraderos del CERES fue ayudar a institucionalizar procesos que antes eran dispersos o informales. El plan de gestión fue aprobado mediante una resolución ministerial del MADES, convirtiéndose en una herramienta oficial para la gestión del área protegida. Al haber sido elaborado con la participación de múltiples sectores y validado por los representantes de Ayoreo, se convirtió en un ejemplo de buenas prácticas para otros paisajes y áreas protegidas.

Los participantes descubrieron que los canales informales -grupos de WhatsApp, acuerdos verbales y reuniones ocasionales- eran formas eficaces de afinar el plan. Una vez alcanzado el consenso, las decisiones se formalizaron mediante resoluciones oficiales, acuerdos y procedimientos internos. El proyecto consiguió institucionalizar varias de estas prácticas, que ahora están siendo reproducidas por instituciones públicas de otros lugares del país.

La estrategia del WWF de implicarse en los procesos preexistentes de titulación y planificación demostró que los proyectos no necesitan crear estructuras paralelas, sino que pueden reforzar las existentes legitimándolas y mejorando sus capacidades técnicas y sociales. La institucionalización no era un objetivo en sí mismo, sino un medio para mantener los logros más allá del ciclo de financiación del proyecto.

Aprendizaje iterativo y adaptativo

El enfoque de la GIP no fue un proyecto aplicado desde el principio del CERES; fue una práctica gradualmente comprendida, negociada y adaptada. El equipo técnico, los socios ejecutores y los actores locales aprendieron juntos esencialmente lo que significaba la GIP en un paisaje remoto y complejo como el Cerrado chaqueño.

Una de las mayores lecciones llegó cuando el equipo se dio cuenta de que su propuesta original -establecer corredores biológicos funcionales entre las unidades de conservación- era técnicamente sólida pero operativamente imposible dadas las divergencias entre las partes interesadas en aquel momento. Cuando el espacio de diálogo POUT se estancó, WWF y sus socios optaron por no forzar su aplicación. En su lugar, optaron por destacar la importancia de la designación del corredor. A través de mapas, narraciones y espacios de diálogo, se estableció socialmente la idea de la conectividad ecológica sin imponer restricciones formales. Esto no fue sólo un cambio táctico, sino una lección más profunda sobre la prioridad de la legitimidad sobre la imposición técnica.

Otra lección importante tuvo que ver con los esfuerzos por apoyar el retorno físico de la comunidad ayoreo a sus tierras ancestrales mediante la instalación de un pozo de agua. Aunque se entregó la infraestructura, las condiciones territoriales (clima, acceso, servicios) no permitieron un asentamiento permanente. Lejos de ver esto como un fracaso, el equipo comprendió que la reconexión simbólica, las visitas periódicas y la supervisión de la comunidad eran formas legítimas de restablecer los lazos con la tierra, ajustando las expectativas sin abandonar el objetivo de fortalecer las relaciones entre los ayoreo y el paisaje.

Por último, la experiencia de facilitar directamente espacios con múltiples partes interesadas -como la plataforma POUT- puso de relieve cómo el liderazgo técnico puede entrar en conflicto con la necesidad de neutralidad en procesos delicados. Al haberse enfrentado a tales tensiones antes de CERES, WWF profundizó en su comprensión del valor de la facilitación neutral. Así, WWF/ CERES decidió no liderar directamente esos espacios y, en su lugar, contrató a facilitadores externos, lo que mejoró la percepción de imparcialidad y redujo las tensiones entre las partes interesadas.

Todo esto ocurrió dentro del marco del proyecto de la UE, que tenía objetivos, plazos y componentes predefinidos. Sin embargo, el equipo demostró flexibilidad estratégica -adaptando planes, replanteando objetivos y reconfigurando alianzas- sin perder de vista los principios básicos. En resumen, CERES no se limitó a aplicar el enfoque de la GIP, sino que aprendió con la práctica. El proceso de aprendizaje adaptativo fue continuo y transversal, lo que permitió al proyecto mantener el rumbo incluso cuando hubo que rediseñar el camino original debido a las realidades territoriales.

Conclusiones

La experiencia del proyecto CERES en el Chaco Cerrado paraguayo demuestra que la Gestión Integrada del Paisaje puede ser eficaz incluso en contextos marcados por la lejanía, la escasa presencia institucional y unas relaciones de poder profundamente desiguales. En lugar de aplicar un modelo fijo, el proyecto demostró el valor de adaptar los principios de la GIP a las realidades locales, priorizando la legitimidad, la flexibilidad y la confianza sobre las estructuras rígidas o las soluciones predefinidas.

En un paisaje en el que la gobernanza había funcionado durante mucho tiempo a distancia, el CERES ayudó a sentar las bases de la acción colectiva reforzando la coordinación informal, posibilitando el diálogo entre socios improbables y anclando gradualmente estos procesos en las instituciones formales. Logros como la titulación legal del Monumento Natural Cerro Chovoreca ilustran cómo pasos incrementales y bien facilitados pueden desbloquear un cambio institucional duradero, incluso en vacíos de gobernanza.

Igualmente importantes son las lecciones del proyecto sobre el aprendizaje adaptativo. Al reconocer cuándo los planes originales eran impracticables, aceptar los avances simbólicos o parciales y valorar la facilitación neutral en espacios contestatarios, CERES reforzó que la GIP no trata de obtener resultados perfectos, sino de sostener procesos que permitan que la colaboración evolucione. En este sentido, el caso pone de relieve la GIP como una práctica de paciencia, pragmatismo y compromiso a largo plazo en paisajes fronterizos complejos.

  1. Gestión Integrada y Sostenible del Paisaje del Cerrado en el Brasil y el Paraguay ↩︎
  2. Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra ↩︎
  3. Instituto Paraguayo del Indígena ↩︎
  4. Asociación de Productores de Agua Dulce ↩︎
  5. Plan de Ordenamiento Urbano y Territorial ↩︎

De los datos y las dimensiones a los momentos «ajá»: lo que nos enseñó el LFF

Como único no científico del equipo, ha sido divertido ver cómo mis colegas del Componente Central se iban "ablandando" 😉 a lo largo de este programa. Esto es lo que les sorprendió.

Nosotros, como el Componente Central, hablamos mucho de «co-aprendizaje» y «co-creación». Desde el principio, nuestra intención ha sido llegar a los paisajes no como expertos con respuestas, sino como socios con preguntas: escuchando primero y aprendiendo junto a las comunidades, las instituciones y los profesionales.

A medida que el programa Landscapes For Our Future se acerca a su fin, hemos estado volviendo la vista hacia dentro y reflexionando sobre nuestras propias ideas acerca de la Gestión Integrada del Paisaje (GIP), las cosas que sólo se hicieron evidentes a través de la práctica. No los conceptos que podríamos haber compartido con confianza al principio, sino los momentos que surgieron a través del compromiso con el mundo real en todos los continentes: de Bolivia a Burkina Faso, de Camboya al Caribe, de Laos a Zimbabue…

Lo que me sorprende de sus reflexiones es lo coherentes que son. Una y otra vez, mis colegas científicos apuntan a la misma verdad subyacente: que la transformación no está impulsada por herramientas, marcos detallados o un diseño perfecto de los proyectos. En su lugar, destacan que el progreso depende de la confianza, las relaciones, el liderazgo y el proceso. La innovación técnica importa, pero sólo cuando es llevada a cabo por sistemas humanos que se alinean a lo largo del tiempo. Los paisajes cambian cuando las personas cambian juntas su comportamiento.

Estas reflexiones captan cómo se reveló la GIP en la práctica: como un proceso vivo y multicomponente; como algo que se desarrolla a través del diálogo y la adaptación; y como un trabajo que tiene éxito cuando se unen múltiples facilitadores: sociales, institucionales y técnicos. Nos recuerdan que lo importante no es sólo lo que hacemos en los paisajes, sino cómo lo hacemos.

Kim Geheb

Para mí, 2025 fue un año increíblemente ajetreado. Visité Santo Tomé y Príncipe, estuve en Bélgica reuniéndome con nuestros colegas de la Comisión Europea y visité Papúa Nueva Guinea, Vietnam, Laos, Camboya y me adentré en medio del Océano Índico hasta Mauricio. Después, fui al sur de África para visitar el proyecto de Zimbabue y al otro lado del mundo para visitar Perú y, por supuesto, también sitios aquí en Kenia. Creo que nunca he visitado tantos países en un solo año de mi vida.

En prácticamente todos los casos de estas visitas, celebrábamos talleres y reuniones junto con nuestros equipos de proyecto, y es difícil decir cuál de las sorpresas que me encontré fue mayor que las demás.

Puede que en Laos se diera cuenta de que una dinámica de equipo sólida es realmente importante a la hora de aplicar y adaptar la GIP, o puede que en Vietnam se diera cuenta de que a veces las soluciones para el paisaje deben encontrarse desde fuera del paisaje. Quizá fue ver en Papúa Nueva Guinea que la GIP tiene un importante potencial para la consolidación de la paz, o en Bruselas, que la GIP puede ser una forma realmente poderosa de atajar las consecuencias imprevistas de los proyectos de infraestructuras a gran escala.

Realmente no sé cuál de ellas ha sido la mayor sorpresa, pero creo que todas son realmente válidas, y todas contribuyen a comprender la GIP y su inmenso potencial.


Khalil Walji

Una de las cosas más importantes que aprendí a través de Landscapes For Our Future es que la innovación en la restauración no es realmente técnica; es humana.

Teníamos la ciencia y los marcos. Teníamos las herramientas. Lo que marcó la diferencia fue si la gente confiaba en los demás, si las instituciones trabajaban juntas y si las comunidades tenían una verdadera propiedad.

Donde hemos visto un progreso real y un impacto duradero, no fue porque diseñáramos un modelo perfecto; más bien, fue en los paisajes donde se expresó el liderazgo y se construyeron las relaciones – esto significó que las tensiones podían ser navegadas, y las soluciones co-creadas alrededor de las limitaciones reales – a través de un proceso.

El LFF me demostró que no se transforman los paisajes SÓLO desplegando innovaciones, por muy necesarias que éstas sean. Alineando a las personas, los incentivos y el poder, estas innovaciones pueden tener éxito con el tiempo. Nuestras innovaciones tienen éxito cuando están dirigidas por seres humanos -cuando empiezan con la escucha y la confianza- y las soluciones técnicas vienen después.


Peter Cronkleton

Creo que la lección más significativa que he aprendido a través del programa LFF ha sido comprender que la GIP es fundamentalmente un proceso multicomponente.

Comenzamos el LFF definiendo las «dimensiones» de una GIP eficaz, que normalmente se representaban como seis campos estáticos. Sin embargo, a medida que trabajábamos en la descripción de los casos de GIP, quedó claro que, en lugar de temas finitos discretos, cada dimensión incluía elementos de cambio, por lo que era necesario incluir la retroalimentación interactiva en la forma de representar estos conceptos.

Nos dimos cuenta de que, en lugar de hablar de plataformas multipartitas, debíamos pensar en procesos multipartitos. Aunque la dimensión de aprendizaje iterativo/adaptación implicaba claramente un aspecto temporal, al intentar describir cómo funcionaba, pudimos ver cómo el aprendizaje iterativo y la adaptación se entrecruzaban e influían en otras dimensiones.

Conceptualizar cómo funcionaba la integración a través de estas dimensiones nos empujó a ver las dimensiones más como hebras de un hilo mayor que se enrollaba alrededor del todo colectivo y lo sostenía.

Ver la GIP de este modo nos sirve para recordar que debemos trabajar en todas las dimensiones y que, si se hace bien, esa integración conduce a una gestión eficaz.


Natalia Cisneros

Una idea clave para mí de la GIP es que la confianza y el proceso importan más que las herramientas.

En Simiátug, Ecuador, el agua ayudó a alinear a diversos actores y a construir una visión compartida donde antes dominaba la fragmentación. La GIP avanzó no sólo a través de soluciones técnicas, sino a través de espacios legítimos para el diálogo y la adaptación a lo largo del tiempo.


Valentina Robiglio

Creo que la GIP no tiene que ver con un gran diseño del proyecto. Lo que genera un buen rendimiento de la GIP es probablemente algo de lo que no hablamos explícitamente: los aspectos relacionales. Así que aquellos proyectos que generaron confianza y estuvieron presentes en el paisaje antes de que comenzara el proyecto tuvieron una ventaja gracias a su capital social: su comprensión y sus conocimientos.

También hay que tener en cuenta la participación y la negociación. Pero, ¿cómo invertir en las «competencias blandas», que suelen estar infravaloradas? Por un lado, tenemos la facilitación, la continuidad del personal y el aprendizaje en equipo. Y por otro tenemos la flexibilidad y la adaptabilidad en la gestión. Así que creo que eso es interesante. O, para enmarcarlo de otro modo: lo importante no es sólo lo que se hace, sino cómo se hace. Entonces, ¿cómo se crean las condiciones y las capacidades de adaptación y de aprendizaje que dan sus frutos a largo plazo?

Y otra cosa que se ha notado es que los factores de éxito se agrupan. Así que no se apunta o arregla una sola cosa -como la falta de capacidad, la alineación de las políticas, la institucionalización…-. Los proyectos de la GIP que realmente han tenido éxito han sido los que contaban con múltiples facilitadores que trabajaban juntos.

De nuevo, volvemos a esta estructura relacional entre procesos que permite la flexibilidad y la continuidad. Esto se relaciona mucho con el pensamiento sistémico.


Divina Foundjem

Una de las cosas más importantes que aprendí a través de Landscapes For Our Future es hasta qué punto la GIP sólo funciona cuando responde directamente a problemas reales sobre el terreno.

A través de Camerún, Burkina Faso y Senegal, vi cómo los mismos retos subyacentes a los medios de subsistencia se manifestaban de forma diferente: a veces como conflicto, a veces como invasión forestal. Me enseñó que, a menos que los proyectos respondan a las realidades cotidianas de la gente, el éxito se hace muy difícil. Me impresionó, sin embargo, lo ansiosos que estaban las comunidades y los proyectos por conocer los factores que determinan el éxito: querían asegurarse de que éstos se incorporaran a los diseños de los proyectos.

Otra idea clave fue la importancia de construir una visión compartida: cuando las comunidades y los equipos de proyecto definían juntos los problemas y las soluciones, se producían avances.

También me sorprendió lo fundamental que es la gestión adaptativa. En Burkina Faso, los planes tuvieron que cambiar cuando no se pudo acceder a las aguas subterráneas, y los equipos ajustaron su enfoque para encontrar alternativas que funcionaran para las comunidades. Esa flexibilidad marcó una verdadera diferencia.

Lo que también me llamó la atención fue cómo crece la motivación cuando la gente puede ver realmente beneficios tangibles. A medida que mejoraban los medios de subsistencia, aumentaba la participación y disminuía la presión sobre los bosques.

Por último, aprendí lo poderosas que pueden ser la colaboración multisectorial y la apropiación local. Cuando los diferentes actores gubernamentales trabajan juntos y las comunidades participan desde el diseño hasta la ejecución, los proyectos cobran impulso.

Para mí, la principal conclusión es que la GIP tiene éxito cuando se mantiene basada en las necesidades de la vida real, sigue siendo flexible en la práctica y pone a las personas en el centro, no sólo en principio, sino en la ejecución.


Resumen: las lecciones que llevaremos adelante

A través de todas estas reflexiones corre un hilo común: La GIP es fundamentalmente relacional.

Ya se mire a través de la lente del potencial de consolidación de la paz, de los procesos con múltiples partes interesadas o de los esfuerzos de restauración basados en la confianza, el mensaje es claro. Un impacto duradero no se consigue desplegando innovaciones de forma aislada. Proviene de la inversión en las personas, la construcción de una propiedad compartida, la navegación por las tensiones y la creación de un espacio para el aprendizaje y la adaptación a lo largo del tiempo.

Las observaciones del equipo del Componente Central refuerzan que la GIP funciona mejor cuando sus dimensiones se entienden no como componentes estáticos, sino como hilos interconectados que se refuerzan mutuamente.

Agrupaciones de éxito. El capital social importa. El liderazgo y la continuidad importan. Los espacios legítimos para el diálogo importan. Y también importan las «habilidades blandas», a menudo infravaloradas, que permiten la flexibilidad, la participación y la resistencia a largo plazo.

Quizás lo más importante es que estas percepciones afirman por qué el co-aprendizaje se sitúa en el corazón de la GIP. Acudiendo con curiosidad -y permaneciendo abiertos a que nos sorprendan- profundizamos no sólo en nuestra comprensión de los paisajes, sino también en la de nosotros mismos como profesionales.

Al cerrar este capítulo del programa, éstas son las lecciones que nos llevamos: empezar escuchando, centrar las relaciones, alinear los incentivos y el poder, y dejar que las soluciones técnicas vengan después.

La GIP, al final, tiene éxito cuando está dirigida por humanos.

Facilitar con respeto: Lecciones del Lowveld de Zimbabue

Cuando Lemson Betha llegó por primera vez al Lowveld del sudeste de Zimbabue para trabajar como facilitador de SAT-WILD, se adentraba en un territorio desconocido: no había crecido en la región y no hablaba la lengua local. Pero sabía que generar confianza sería la base del éxito de cualquier trabajo.

Hoy en día, el proyecto de Gestión Integrada del Paisaje en el Parque Nacional de Gonarezhou y las comunidades circundantes se considera uno de los modelos más sólidos entre los 22 proyectos del programa Landscapes For Our Future, no porque SAT-WILD y los demás socios del proyecto tuvieran todas las respuestas desde el principio, sino porque han mantenido su compromiso con la facilitación, la cocreación y el aprendizaje adaptativo. Las reflexiones de Lemson que figuran a continuación ofrecen una guía inestimable para cualquiera que trabaje con comunidades en retos paisajísticos complejos y a largo plazo.

Aprenda directamente de Lemson o lea el resumen a continuación:


Comience con respeto

Para Lemson, el punto de partida es simple pero poderoso: tratar a las comunidades como iguales. «Véalas como personas con el mismo potencial y capacidad para alcanzar objetivos», afirma. El respeto no es sólo una actitud, también se demuestra con hechos.

Eso significa reconocer y seguir las estructuras locales. Los líderes tradicionales, como los jefes y los caciques, desempeñan papeles importantes y existen protocolos culturales establecidos para presentarse. «Si no sigue sus procedimientos, tendrá dificultades para penetrar en esas comunidades».

Respetar estos sistemas es señal de humildad y seriedad. Abre la puerta a la colaboración en lugar de a la confrontación.

Trabajar a través de las voces locales

La lengua puede ser una barrera, o un puente. Lemson habla ndebele y shona, pero en Gonarezhou la mayoría de la gente utiliza el tsonga o el shangaan. En lugar de ver esto como un obstáculo, se asoció con colegas de la zona que pueden traducir y explicar los matices culturales.

La comunicación, subraya, no es sólo cuestión de palabras. Se trata de asegurarse de que todo el mundo entiende, se siente incluido y se ve a sí mismo en el proceso. Eso exige a menudo adaptar sus métodos.

Hágalo práctico y participativo

«No estamos ahí para repartir PowerPoints», dice Lemson con una sonrisa. En las comunidades donde los diagramas abstractos no resuenan, SAT-WILD utiliza accesorios y metáforas locales.

  • Una esponja se convierte en un modelo de resiliencia: se puede estrujar pero siempre rebota, y retiene el agua para utilizarla en el futuro.
  • Una olla de tres patas ilustra el desarrollo sostenible: las «patas» sociales, medioambientales y económicas deben estar todas equilibradas, mientras que la gobernanza proporciona la base.

Basándose en objetos cotidianos, los facilitadores convierten conceptos complejos en algo tangible, memorable y procesable. El trabajo en grupo, las ilustraciones y las actividades prácticas garantizan que los conocimientos no sólo se compartan, sino que se creen conjuntamente.

Valorar los conocimientos autóctonos

Con demasiada frecuencia, los profesionales tratan a las comunidades como «jarras vacías» que hay que llenar con expertos externos. Lemson rechaza este modelo. «Ya tienen agua en sus tinajas», insiste. Las comunidades aportan ricos conocimientos autóctonos y experiencias vividas que deben entretejerse con los conocimientos científicos y técnicos.

Al preguntar «¿Qué sabe usted sobre esto?» los facilitadores crean un espacio para el diálogo. Esa mezcla de perspectivas no sólo construye mejores soluciones: construye la apropiación. Y la apropiación es lo que hace que los proyectos duren más allá de los ciclos de los donantes.

Manténgase flexible

Los plazos de desarrollo suelen ser ajustados, pero los calendarios rígidos rara vez funcionan sobre el terreno. Los actos comunitarios, las ceremonias o las actividades agrícolas pueden chocar con los talleres previstos. El consejo de Lemson: no lo fuerce.

«Sea flexible a los cambios, adapte las actividades para que encajen en sus planes y colabore con ellos», afirma. «No estamos en guerra. Somos una gran familia que quiere lograr un mayor trabajo en el paisaje».

Facilitar la cocreación

En última instancia, Lemson considera que su papel no es el de dirigir, sino el de facilitar. SAT-WILD no reclama el proyecto como propio. «No es nuestro proyecto, es su proyecto», explica, refiriéndose a las comunidades y a otros socios, como Malipati Developmentt Trust, Ngwenyeni Community Environment & Development Trust, las autoridades locales, Gonarezhou Conservation Trust, Manjinji Bosman’s Community Conservation and Tourism Partnership y SAT-WILD. «Sólo venimos como facilitadores, trabajando con ellos».

Esa mentalidad transforma las relaciones. Pasa de la instrucción de arriba abajo a la resolución compartida de problemas. Crea resiliencia no sólo en las comunidades sino también en las asociaciones que las apoyan.

Conclusiones: Un modelo para la GIP

Para los profesionales que trabajan en la Gestión Integrada del Paisaje, el consejo de Lemson es claro: respetar las estructuras locales, adaptar la comunicación, hacer que el aprendizaje sea práctico, valorar los conocimientos autóctonos y mantenerse flexibles.

Parece sencillo – y en muchos sentidos lo es. Pero hacer estas cosas con constancia, paciencia y humildad es lo que permite que crezca la confianza. Y la confianza, como demuestra la experiencia de SAT-WILD, es la base de un cambio duradero.

Paisajes en la práctica: Aprendizaje y adaptación iterativos

La GIP implica abordar la complejidad y la incertidumbre, parte importante de las cuales está relacionada con los intereses de las diversas partes interesadas. Para hacer frente a estos desafíos, han surgido estrategias de gestión como la GA y la gestión colaborativa, que han sido puestas en práctica en la forma de un enfoque conocido como gestión adaptativa colaborativa (GAC).

Esta edición de Paisajes en la Práctica busca ofrecer una sinopsis de los temas y conceptos comunes entre estos enfoques, identificando lecciones y proponiendo formas en las que pueden contribuir a un proceso de GIP. También presenta una síntesis de los pasos necesarios para la incorporación de procesos de aprendizaje y adaptación iterativos en programas y proyectos enfocados en la GIP. Nuestro objetivo último es explicar los conceptos clave e identificar los pasos esenciales para que los profesionales que utilizan un enfoque de GIP puedan desarrollar los pilares fundamentales del aprendizaje y la adaptación iterativos dentro del ciclo de su proyecto.

Mensajes clave

  • El aprendizaje iterativo y el aprendizaje adaptativo se consideran características clave de las iniciativas efectivas de gestión integrada del paisaje (GIP). Sin embargo, quienes se dedican a la implementación de la GIP pueden necesitar apoyo para poner en práctica el aprendizaje iterativo y el adaptativo en sus programas.
  • Dado que los paisajes son sistemas socioecológicos sumamente complejos y dinámicos, y que existe una gran incertidumbre sobre cómo funcionan, interactúan y reaccionan, las partes interesadas involucradas en su gestión deben adoptar un enfoque de “aprender en la práctica” con el fin de identificar las mejores prácticas y mejorarlas con el tiempo.
  • La gestión adaptativa (GA) es un enfoque que concibe la gestión como un experimento que pone a prueba las intervenciones a partir de la información disponible y evalúa los resultados para adecuar las decisiones y acciones de gestión futuras.
  • Al convocar a las partes interesadas para que trabajen de manera conjunta hacia un objetivo común (colaboración) y promover el aprendizaje social (desarrollo de un entendimiento compartido dentro de los grupos), los facilitadores de la GIP pueden promover un enfoque iterativo para la planificación y la toma de decisiones, que permita gestionar mejor la complejidad de un mundo cambiante y con muchas incógnitas.
  • Existen cuatro pasos que pueden ayudar a poner en práctica este concepto en la GIP: participación de las partes interesadas, identificación de problemas/objetivos, planificación de la acción y monitoreo/reflexión (y vuelta a la acción).

Pruebas de un paisaje disputado en Ghana

Del conflicto a la colaboración a través de la gobernanza inclusiva del paisaje: en este nuevo documento, James Reed y otros autores describen una experiencia de compromiso y visión en el norte de Ghana que encierra lecciones para los profesionales de la GIP en tantos otros paisajes.

Transporte en burro en el norte de Ghana.

Foto de Axel Fassio/CIFOR

Estos procesos de compromiso permitieron a las partes interesadas reflexionar sobre sus contribuciones y sobre los retos históricos y contemporáneos que obstaculizan la resiliencia y la sostenibilidad del paisaje. A pesar de la naturaleza controvertida del uso de la tierra y de los recursos naturales, las partes interesadas fueron capaces de ponerse de acuerdo sobre cuestiones específicas de interés común y una visión compartida idealizada de un paisaje futuro… Esperamos que el modelo de teoría del cambio y las recomendaciones que contiene puedan servir de base para el desarrollo de un plan de gestión sostenible del paisaje y de una futura política basada en pruebas.

Reed et Al.

El Corredor Occidental de Vida Silvestre (Western Wildlife Corridor, WWC) de la zona ecológica de la sabana septentrional de Ghana es un paisaje controvertido en el que los esfuerzos por revertir la degradación medioambiental generalizada suelen entrar en conflicto con las preocupaciones sobre los medios de subsistencia locales y los objetivos de desarrollo más amplios. A pesar de las medidas políticas para delegar la autoridad en la toma de decisiones sobre los recursos naturales, prevalecen la mala gestión medioambiental, los persistentes retos socioeconómicos y las cada vez más limitadas oportunidades de subsistencia para los habitantes del corredor. Este estudio investiga la degradación medioambiental en el WWC y la gobernanza de los recursos naturales utilizando información sobre las percepciones de las partes interesadas procedente de talleres de trabajo, debates de grupos de discusión y entrevistas a informantes clave. También exploramos cómo podría reforzarse la gestión de los recursos naturales para alcanzar mejor los objetivos sociales, económicos y medioambientales. Descubrimos que, a pesar de una historia de contestación, las partes interesadas fueron capaces de ponerse de acuerdo sobre cuestiones específicas de interés común y generar una visión de colaboración para el paisaje del WWC. La transición hacia esa visión requiere una inversión significativa en el fortalecimiento de las actuales estructuras de gobernanza y en el desarrollo de la capacidad de gestión de los recursos naturales dentro del corredor y fuera de él. Además, para avanzar deben abordarse los retos persistentes de los objetivos contrapuestos de las partes interesadas y las cuestiones relacionadas con la coordinación, la corrupción y la no inclusión en la toma de decisiones sobre los recursos naturales. Las partes interesadas fueron capaces de formular recomendaciones específicas y una teoría participativa del cambio para informar el desarrollo de un plan de gestión sostenible del paisaje y una futura política basada en pruebas que podría dirigir el WWC hacia un sistema más resistente y multifuncional que apoye equitativamente los medios de subsistencia, la biodiversidad y un desarrollo económico más amplio. Los métodos para el compromiso inclusivo en la toma de decisiones medioambientales son extrapolables a otros contextos que se enfrentan a retos socioambientales similares.

Además, los debates sectoriales y las negociaciones en grupo ayudaron a formular objetivos concretos a corto, medio y largo plazo, así como acciones específicas, intervenciones y un conjunto de posibles soluciones a los obstáculos actuales que, combinados, podrían ayudar a reorientar y transformar la gobernanza y la gestión del WWC. Estas recomendaciones nos permitieron generar una teoría del cambio operativa para el paisaje del WWC que será compartida y validada con un grupo más amplio de partes interesadas, incluidas las que no estuvieron presentes en los talleres.

Reed et al.

Paisajes en la Práctica: Institucionalización

Paisajes en práctica es una nueva serie de guías para profesionales destinadas a facilitar la aplicación de las seis dimensiones básicas de la Gestión Integrada del Paisaje (GIP). Este documento analiza la importancia de la institucionalización y ofrece una estrategia de ocho pasos para lograrla.

Pensando en los «campeones» del paisaje, los autores se propusieron ofrecer una visión general del estado de los conocimientos, con la intención de centrar sus pensamientos y catalizar la acción adaptativa sobre el terreno.

¿Quiénes son estos campeones? Son los practicantes sobre el terreno, así como todos aquellos que abogan por los enfoques paisajísticos. Si es usted, siga leyendo para obtener un resumen del documento. Mejor aún: descárguese el PDF completo de 12 páginas.

Mensajes clave

Para que el impacto de una intervención paisajística perdure, es necesaria una «institucionalización» eficaz.

  • Esto puede lograrse integrando procesos de planificación y toma de decisiones participativos, adaptativos e intersectoriales en las instituciones y sistemas existentes.
  • La institucionalización puede reforzar la viabilidad, la continuidad y la resistencia de una iniciativa paisajística frente a las perturbaciones y los cambios políticos. Además, puede abrir nuevas vías para influir en la política y la programación del desarrollo sostenible.
  • La falta de capacidad, la escasez de recursos y el excesivo énfasis en la obtención de impactos cuantificables a corto plazo disuaden a los «campeones del paisaje» de invertir eficazmente en la institucionalización. Como resultado, existe un mayor riesgo de que sus iniciativas paisajísticas pierdan impulso, especialmente cuando se consideran únicamente como «proyectos».
  • Basándonos en la experiencia adquirida en el seguimiento y la aplicación de iniciativas paisajísticas, proponemos una estrategia de ocho pasos que puede ayudar a los campeones paisajísticos a institucionalizar más eficazmente un enfoque paisajístico.

Una estrategia de institucionalización de la GIP

La estrategia iterativa de ocho pasos propuesta por los autores en nombre del Componente Central del programa Landscapes For Our Future está diseñada para aprovechar los beneficios de la institucionalización al tiempo que se abordan los obstáculos. Depende de la aplicación eficaz de otras dimensiones de la GIP y se basa en experiencias de primera mano de aplicación y evaluación de proyectos de desarrollo que adoptan enfoques paisajísticos y jurisdiccionales.

Los campeones pueden adaptar esta estrategia combinando, omitiendo o ajustando la secuencia de pasos para adaptarla a su contexto y necesidades específicas.

  1. Anticiparse: Es crucial anticipar los obstáculos a la implementación tanto dentro como fuera del paisaje. Esto requiere una evaluación participativa que ayude a identificar a las partes interesadas estratégicas y las estructuras, procesos y capacidades que la iniciativa debe tratar de influenciar o construir, basándose en la visión común de la iniciativa.
  2. Implicar: Las partes interesadas estratégicas identificadas en la Etapa 1 deben participar activamente desde el principio en los actos de cocreación y los procesos multipartitos pertinentes de la iniciativa.
  3. Planificar: Desarrolle conjuntamente con los socios del proyecto (fronterizos) una estrategia de institucionalización que aborde los retos, cree sinergias y aproveche las oportunidades identificadas en el paso 1.
  4. Alinear: Alinear las iniciativas paisajísticas con las políticas, planes, estrategias y estructuras institucionales internas y externas pertinentes.
  5. Documentar: Documente sistemáticamente los éxitos, los obstáculos y los fracasos de la iniciativa paisajística, en particular en relación con la adopción, la reproducción y la ampliación de las iniciativas paisajísticas y las soluciones asociadas.
  6. Comunicar: Refuerce el compromiso y la concienciación entre las partes interesadas tanto internas como externas comunicando el progreso de las iniciativas, los logros documentados, las lecciones aprendidas y los resultados.
  7. Aprender: Facilitar el aprendizaje vertical y horizontal estableciendo espacios para que las partes interesadas intercambien experiencias y conocimientos a distintas escalas y entre sectores y ámbitos sociales.
  8. Influencia: Una vez completados los pasos 1-7, los actores del paisaje están mejor posicionados para influir en los entornos propicios.

Descargue el documento completo para conocer en detalle cada uno de estos ocho pasos, así como la forma de abordar los obstáculos y aprovechar los compromisos políticos existentes.

¡Hablemos de poder!

Le invitamos a que se acomode entre el estruendo de las cigarras y escuche a hurtadillas la conversación mientras charlamos sobre esa palabra "sucia": poder.

Cuando nuestro Componente Central se reunió recientemente en el norte de Kenia para un taller de equipo, hubo conversaciones fascinantes que mantener. Una mañana al amanecer, Valentina Robiglio tomó un café y se sentó con sus colegas Kim Geheb y Peter Cronkleton para debatir sobre un tema que asoma la cabeza todo el tiempo pero que muy pocas veces se aborda directamente.

Valentina: Así pues, en estos últimos días hemos hablado mucho de la GIP, de la gestión del paisaje y de los enfoques paisajísticos, y hemos hablado de los seis elementos que son importantes para la GIP, pero no hemos tocado realmente un elemento subyacente que sabemos que es muy importante, que es el poder. ¿Puede decirnos algo más?

Kim: Los paisajes se producen socialmente. Surgen como consecuencia de la actividad humana y de las relaciones humanas. Y, por supuesto, dentro de las relaciones humanas, el poder es una característica poderosa de las relaciones entre las personas. Y así entendemos que el poder se abre camino en nuestra comprensión de los paisajes. De hecho, a menudo sospecho que el poder -y las relaciones de poder entre las partes interesadas dentro de un paisaje- define el paisaje. Es una característica muy dominante del aspecto de los paisajes, de su estado y de cómo, en última instancia, se gobiernan y gestionan.

De hecho, a menudo sospecho que el poder -y las relaciones de poder entre las partes interesadas dentro de un paisaje- define el paisaje. Es una característica muy dominante del aspecto de los paisajes, de su estado y de cómo, en última instancia, se gobiernan y gestionan.

Kim Geheb

Valentina: Entonces, cuando piensa en el poder de esta manera, en la relación que las partes interesadas pueden tener a través de instituciones formales e informales, ¿hay alguna forma de regular o influir en las relaciones de poder en un paisaje para lograr el resultado?

Kim: Rara vez nos gusta hablar del poder. Es una especie de palabra sucia y, sin embargo, es un rasgo tan destacado de cómo podemos caracterizar realmente un paisaje. Creo que muchos de los enfoques que utilizamos en el contexto de la GIP tratan implícitamente de la gestión de las relaciones de poder. Por ejemplo, hablamos de inclusividad. Eso es porque reconocemos que hay un grupo de personas dentro del paisaje que no están incluidas en el paisaje del poder. Así que intentamos gestionarlo. Cuando utilizamos foros de múltiples partes interesadas, por ejemplo, también es otra forma de intentar garantizar que el poder esté mejor distribuido entre los participantes en un paisaje. Muy a menudo, los tipos de desarrollo de capacidades que proporcionamos tienen como objetivo capacitar a las personas».

Rara vez nos gusta hablar del poder. Es una especie de palabra sucia y, sin embargo, es un rasgo tan destacado de cómo podemos caracterizar realmente un paisaje.

Kim Geheb

Peter: Creo que usted hizo una buena observación el otro día cuando hablaba de los defensores de los proyectos de la GIP, ya sean ONG u otro tipo de actores: no son conscientes de su propio poder y por eso no ven su capacidad para convocar a la gente, su capacidad para interactuar con personas de distintos niveles de poder dentro de un paisaje. Subestiman lo importante que es el poder porque entran como un actor poderoso en un paisaje. Y por eso creo que era un buen punto cuando hablábamos de no ser más conscientes de la dinámica de poder, y de cómo un facilitador externo juega en esa dinámica, pero siendo conscientes de sí mismos como intermediarios, están tratando de salvar estos abismos entre diferentes personas, dándose cuenta de que cuando están fuera del sistema, las cosas podrían necesariamente volver a su forma original. Así que tienen que tenerlo en cuenta: cómo cambiar la dinámica de poder y no poner a la gente en peligro, no crear conflictos, no crear otro tipo de problemas que no se pretendían al principio.

Kim: En el clavo. Así que pensamos que a la hora de formular un proyecto, una parte realmente crítica es cómo entendemos nuestra intervención. Es decir, incluso la palabra «intervención» tiene connotaciones de poder, por lo que nuestra intervención en un paisaje tiene que ir acompañada de una autorreflexión crítica de nuestro poder como personas técnicas, como personas con un alto nivel educativo, como personas que potencialmente proceden de otras culturas: cómo va a influir eso en la dinámica de poder dentro de un paisaje. Eso se vuelve realmente muy, muy crítico.

Valentina: Estaba pensando, ahora estamos hablando del poder en general, pero entonces ¿es poder para hacer qué? Y tal vez, basándose en su experiencia y en las iniciativas que estamos estudiando en el proyecto, ¿podría dar algunos ejemplos? Es decir, ¿cuáles son las dimensiones clave del poder y los elementos clave del poder, y para hacer qué, que cuentan en un paisaje cuando hablamos de múltiples partes interesadas?

Kim: Quiero decir que hay una línea dura, por supuesto, con el poder. Y por eso, en muchos de nuestros paisajes, tenemos que lidiar con conflictos violentos, que son como la forma definitiva del poder opresor. Lo vemos, por ejemplo, en nuestro paisaje de Papúa Nueva Guinea. Lo vemos en nuestro paisaje de Burkina Faso. También el paisaje que compartimos entre Chad y la República Centroafricana. Este es un aspecto clave a la hora de intentar aplicar la GIP en estos contextos. Así que esa es una parte. Pero también creo que, cuando hablamos de la GIP, tenemos que llamar realmente la atención sobre el hecho de que la primera palabra en la GIP es «integración», lo que creo que es en gran medida una declaración de poder. A menudo, la forma más elevada de integración es la colaboración, pero hay actores poderosos que impiden la colaboración y se interponen en su camino, por lo que el poder se convierte entonces en una faceta importante a la que tenemos que prestar atención si queremos la integración. Eso se convierte entonces en el centro de nuestra reflexión sobre cómo nos comprometemos con las partes interesadas y los sistemas de gobernanza que surgen entonces de esa colaboración.

La primera palabra de la GIP es «integración», y creo que la integración es en gran medida una declaración de poder.

Kim Geheb

Peter: También es importante pensar en las fuentes de energía. Por lo tanto, puede haber gente que sea económicamente poderosa. Usted tiene poder político. Existen otros tipos de poder social que otorgan a las personas derechos y obligaciones dentro de un paisaje que influyen en cómo interactúan las personas. Hay fuentes de poder formales y fuentes de poder informales, normas consuetudinarias, tradiciones que configuran la forma de trabajar de la gente. Pero también, en algunos de los paisajes en los que estamos trabajando donde hay actividades ilícitas, el problema es en realidad la falta de poder de algunas partes interesadas clave. Tal vez se encuentre en una zona fronteriza donde los gobiernos no tienen una presencia fuerte y por eso, por ejemplo, el tráfico de drogas transfronterizo influye en la forma en que la gente interactúa en un paisaje. Puede ser que el gobierno esté ausente, por lo que estos actores están en el paisaje, o que hayan sido cooptados de alguna manera y que el poder provenga no sólo del poder económico de estos actores ilícitos, sino también de la amenaza de la violencia. Y así, hay que ser consciente cuando se trabaja en estos paisajes de que no se está poniendo a la gente en peligro cuando uno se va porque les ha animado a ejercer sus derechos o a mantenerse firmes.

Valentina: Creo que esto es muy importante porque a menudo tenemos la percepción o existe esta suposición de que cuando se habla del estado o «el estado» hay poder. Pero en realidad, en nuestro análisis, a menudo es la fragilidad del Estado la que genera y a menudo los autores públicos pueden generarla. Así que es muy interesante. Y entonces, ¿cuál es el poder que tienen los practicantes de la GIP? Así que cuando empiezan a intervenir en un paisaje, a comprometerse con las partes interesadas, por supuesto que proceden de una institución con un nombre, pero ¿cuál es el tipo de poder que tienen que ejercer? El tipo de poder que tienen cuando empiezan y el tipo de poder que tienen que hacer valer para construir esa dinámica constructiva. ¿Qué opina? ¿Cómo describiría ese problema?

Kim: Creo que es profundo, y una intervención tiene que ser consciente del poder que aporta a un paisaje, porque es básicamente un paisaje de poder. Fundamentalmente, cuando hablamos de una historia de éxito de la GIP, es porque las relaciones de poder entre los actores se han reconfigurado de forma positiva. Y así, gran parte del poder que puede aportar una intervención en un contexto la GIP es, por ejemplo, como mencionó Peter, poder de convocatoria: la capacidad de reunir a los actores dentro del panorama. Creo que a menudo subestimamos lo difícil que es lograr la colaboración, pero nuestra capacidad como intervención para «tejer» la colaboración tiene un gran potencial. Por ejemplo, si introducimos en la ecuación a mediadores, o introducimos en la ecuación a facilitadores – personas que tienen las habilidades blandas para permitir o facilitar que la gente se reúna – esto se convierte entonces en algo muy importante.


También creo que el poder de la voz es algo a lo que prestamos muy poca atención. Una característica clave de las plataformas multipartitas es el surgimiento de la voz. Se trata de que las personas se sientan envalentonadas y lo suficientemente seguras de sí mismas como para poder decir y denunciar los problemas a los que se enfrentan dentro de los paisajes. Muy a menudo, el tipo de cosas de las que hablan son importantes desequilibrios de poder dentro del paisaje. Así que, hipotéticamente, digamos que tenemos un panorama en el que hay un actor corporativo muy grande. Eso cambia inmediatamente la dinámica de poder. Es una presencia masiva la que entra, por lo que una intervención podría tener los recursos para disminuir ese poder, o para atraer a ese actor al arreglo del paisaje. Para cambiar esto, la intervención podría aprovechar sus propias relaciones con el gobierno, por ejemplo. Esto es algo muy clave: que muchas intervenciones cuentan con estas redes que la población local no tiene en realidad. También tenemos que entender que a escalas superiores existen todo tipo de dinámicas de poder; que podemos tener ONGs que no tienen poder frente al Estado o al gobierno. Peter tocó un punto muy bueno: que muchos de los contextos en los que operamos están poco regulados y la presencia del Estado es muy baja, así que tenemos un agujero. De hecho, puede llegar a carecer de sentido hablar de poder formal en estos contextos. Todo es informal y eso crea su propia dinámica. Como intervención, tenemos una capacidad fenomenal para alterar la dinámica del poder, y averiguar cómo podemos hacerlo significa que tenemos que mirar de frente al poder: cómo podemos caracterizarlo, comprender su dinámica y cómo fluye por el paisaje, cómo influye en el paisaje. Entonces podremos posicionarnos de tal forma que podamos cambiar esas dinámicas en direcciones positivas.

Peter: Y una forma de hacerlo es que somos muy conscientes de la necesidad de entrar como actores neutrales, o intentarlo. Oirá el término «intermediario honesto»: cuando entramos podemos ir a hablar con el propietario de una empresa maderera o visitar a un ganadero y hablar con ellos, mientras que una ONG medioambiental puede tener dificultades para tender puentes con esos actores porque su agenda medioambiental se ve como una amenaza para los medios de subsistencia de esos otros actores.

A menudo, nosotros mismos vamos con una agenda de conservación, pero intentamos dejar eso en un segundo plano y llegar con el mensaje de que en la mayoría de los paisajes hay oportunidades para encontrar un terreno común, intereses comunes. No necesariamente tiene que centrarse directamente en los conflictos principales, sino que puede encontrar muchas otras dinámicas que pueden arreglarse o resolverse mediante la negociación, porque la gente generalmente en todos los bandos tiene intereses en cosas como el agua limpia, a la gente le gusta evitar la contaminación donde vive, obviamente la gente quiere evitar las amenazas de violencia… Así que hay oportunidades.

Peter Conkleton

Valentina: Iba a preguntarle por el poder de un practicante de la GIP. Está muy relacionado con la capacidad del profesional: la habilidad para convocar, para generar confianza, el poder que se deriva de la responsabilidad y también la capacidad para identificar este «espacio neutral», para ser percibido como propietario. Creo que eso es muy importante, pero luego puede haber un desafío cuando hay cuestiones relacionadas con conflictos, conservación, desarrollo… Muy a menudo tenemos instituciones de conservación muy fuertes que vienen a gestionar el paisaje, y quizá ya tengan un legado y tengan una agenda muy clara, así que ¿eso reduce su poder de convocatoria como profesional de la GIP? ¿O qué tienen que hacer para ser percibidos como más neutrales y más capaces de trabajar realmente en las diferentes dimensiones?

Muy a menudo tenemos instituciones de conservación muy fuertes que vienen a gestionar el paisaje, y quizá ya tengan un legado y tengan una agenda muy clara, así que ¿eso reduce su poder de convocatoria como profesional de la GIP? ¿O qué tienen que hacer para ser percibidos como más neutrales y más capaces de trabajar realmente en las diferentes dimensiones?

Valentina Robiglio

Peter: A veces se oye a la gente hablar de la conservación fortaleza: donde es muy de arriba abajo, un enfoque muy de mando y control de la conservación. Y muchas ONG medioambientales y gobiernos se han enfrentado al problema de que crean enemigos entre los actores locales. Las personas a las que tienen que convencer de que la conservación, ciertos tipos de biodiversidad o la conservación de diferentes paisajes es importante, son vistas como una amenaza por el gobierno y esas personas ven a los técnicos o empleados de una ONG como amenazas. Así que se ha visto un cambio en las últimas décadas hacia estrategias como la cogestión, en la que los ecologistas intentan identificar opciones de medios de vida sostenibles o alternativas con las que la población local pueda seguir ganándose la vida, seguir alimentando a sus familias, seguir teniendo oportunidades y no tener que extraer necesariamente recursos en un bosque en peligro o convertir los manglares para otros usos. Sea cual sea el paisaje, es un reto. Es algo en lo que todavía estamos trabajando, pero si existe un consenso general de que la población local no está obteniendo beneficios de la biodiversidad, es difícil convencerles sin algún otro tipo de incentivo de que deberían colaborar.

Valentina: Y ahora tengo una pregunta. Si pensamos en ese poder, usted ha mencionado a las personas, a las instituciones. Podemos pensar en el poder a nivel familiar en hombres, mujeres, jóvenes. ¿Puede poner algunos ejemplos de cuáles serían los puntos de entrada para mover todas estas palancas de forma anidada en el paisaje, empezando quizá por la familia y la participación? ¿Cómo se activa?

Kim: Así que, en cierto sentido, ¿cómo nos ubicamos? Y creo que usted toca un punto muy bueno aquí, que el poder es relativo. No se puede tener a alguien solo y que sea poderoso. Es poder sobre, poder con o poder bajo. Y así conseguimos que inmediatamente cuando dos personas o grupos se juntan, el poder surge – posiblemente en direcciones positivas. Recuerde, el poder no tiene por qué ser necesariamente algo malo.

Valentina: Es por eso que usted quiere empoderar.

Kim: Exacto, porque caracterizar el paisaje en términos de poder se convierte entonces en algo extremadamente relevante, de acuerdo. Y lo que a menudo encuentro muy emocionante es que otras metodologías, o de hecho las emergentes, se fijan en cómo somos capaces de caracterizar el poder dentro del paisaje. No quiero ponerme técnico, pero uno de los métodos con los que hemos estado jugando es esta técnica llamada Net-mapping. Es un enfoque basado en las partes interesadas, así que identificamos quiénes son las partes interesadas, pero realmente lo fundamental es poder caracterizar las relaciones entre las partes interesadas. A menudo digo que lo relevante es lo intermedio. No son las partes interesadas individuales por sí mismas. Por supuesto, nos gustan, son buenas personas, pero lo importante para el paisaje son las relaciones que comparten con los demás.

Valentina: Entonces, ¿te centras en las flechas?

Kim: Sí.

Valentina: De acuerdo.

Kim: Y caracterícelo como poder bajo, poder sobre o poder bajo. Y entonces podremos empezar a pensar en estrategias con las que cambiar esas relaciones. También creo que lo que resulta realmente clave aquí es que cuando caracterizamos esas relaciones nos permite ver dónde se encuentran nuestros riesgos dentro del panorama. Es decir, si tenemos un único actor completamente irresponsable en el panorama, entonces tenemos que pensar en cómo vamos a abordar esta presencia dentro de nuestro sistema. Y eso se convierte entonces en algo muy importante para el éxito global de un proyecto.

Y sólo quería tocar una última cosa aquí: lo que siempre me ha sorprendido mucho es que, cuando hacemos estos Net-maps con proyectos individuales, los proyectos muy raramente se sitúan a sí mismos en el mapa, y esto me parece muy interesante. Creo que tal vez sea porque se sienten modestos y no quieren sugerir que tienen una presencia antinatural en el paisaje. Pero, igualmente, al no estar situados en el paisaje, no tenemos una idea de lo que ese proyecto debe hacer para cambiar esas diferentes relaciones entre los socios. Entonces, igualmente, ¿qué debe hacer el proyecto por sí mismo para tener éxito? ¿Qué relaciones necesita? ¿Qué relaciones tiene que gestionar? ¿Qué relaciones quiere evitar? Esto también es clave.

Y entonces podremos empezar a pensar en estrategias con las que cambiar esas relaciones. También creo que lo que resulta realmente clave aquí es que cuando caracterizamos esas relaciones nos permite ver dónde se encuentran nuestros riesgos dentro del panorama. Es decir, si tenemos un único actor completamente irresponsable en el panorama, entonces tenemos que pensar en cómo vamos a abordar esta presencia dentro de nuestro sistema. Y eso se convierte entonces en algo muy importante para el éxito global de un proyecto

Kim Geheb

Valentina: Creo que eso ocurre porque los profesionales entran en un panorama y ejercicios como el mapeo de las partes interesadas, el mapeo de la red, se consideran como «establezcamos una línea de base». Así que cuando haga una línea de base, querrá ser neutral. Tiene que ser la imagen de su paisaje, para que no se ponga usted en la foto.

Kim: Porque estás pintando, ¿verdad?

Valentina: Claro, absolutamente. Así que creo que es un mensaje importante. Una cosa que para mí es muy importante es cómo entendemos porque hay actores… Hace poco hicimos una evaluación del trabajo de género que realizamos en Perú, donde hay mujeres que básicamente no participan activamente y no tienen mucha agencia. Así que usted, como actor externo, se da cuenta de esta enorme brecha de género pero ellas no parecen ser realmente conscientes de ello, hasta el punto de que dirían «no, pero no quiero. Estoy satisfecha con mi nivel de agencia». ¿Cómo se puede intervenir de forma que la gente se dé cuenta de que realmente necesita ser empoderada para que tenga que haber algo?

Peter: Hemos estado trabajando en enfoques transformadores de género para la conservación, para la reforma de la tenencia de la tierra, diferentes tipos de proyectos. Y uno de los mecanismos que hemos descubierto que tiene mucho éxito son simplemente los intercambios en los que las mujeres pueden compartir sus experiencias, escuchar las oportunidades de otras, en particular en los que las mujeres pueden interactuar con otras mujeres que se han convertido en líderes de organizaciones o empresas. Y nos han informado de que tras pasar por estos intercambios en los que identifican puntos en común, en los que identifican conflictos o retos similares a los que se enfrentan y, al escuchar las experiencias de cómo otras han superado esos retos, las mujeres salen de esos intercambios informando de una mayor confianza. Y lo que es más importante, darse cuenta de que ya desempeñan esos papeles a menudo en sus comunidades, a menudo a puerta cerrada. Usted sabe que las mujeres de algunas sociedades y algunas comunidades pueden no levantarse públicamente en una reunión y expresar su opinión, pero se aseguran de que la opinión de su marido expresada en público refleje también sus intereses. Pero, cuando empiezan a aprender cómo otras mujeres han utilizado estrategias o ideado formas de crear empresas u organizaciones, esas mujeres empiezan a reflexionar o a hablar con sus vecinas, a reunirse con sus hijas y a hablar de cómo podrían aprovechar las oportunidades que se les presentan, o de cómo podrían ocupar posiciones por sí mismas dentro de su comunidad, dentro de su asociación, eso es diferente. Y uno de los aspectos clave de los enfoques transformadores de género es que no se puede cambiar una dinámica de poder en un hogar o en una sociedad sin la implicación de hombres y mujeres, por lo que crear una situación en la que las mujeres puedan ser empoderadas implica convencer a hombres y niños de que el hecho de que las mujeres desempeñen un papel más activo en una empresa o se hagan cargo de una organización redunda en beneficio de todos.

Valentina: Creo que eso es importante porque también está convenciendo a los demás de que el actor debe tener más poder. Eso me recuerda cuando jugamos a ese juego durante la Cumbre Mundial sobre la palma aceitera. Y creo que ese fue un enfoque útil para que los grupos comprendieran las diferentes formas de poder y la interacción entre ellas. ¿Qué cosas se ganan o cuáles son los otros enfoques que se pueden utilizar para que la gente se dé cuenta? Tenemos Net-mapping; tenemos juegos para darnos cuenta de cuál es la dinámica del poder, cómo interactúa a lo largo del tiempo y cómo hacer que la gente se dé cuenta de que puede cambiarla. ¿Qué pueden hacer los profesionales de la GIP?

Kim: Cuando Peter hablaba hace un momento, una de las cosas que se me ocurrió, por supuesto, es que hay muchas especies diferentes de poder. Y la forma en que eso se articula es a menudo algo de lo que no necesariamente nos damos cuenta cuando entramos en una situación. Con nuestra formación y nuestra experiencia, estamos un poco entrenados para buscar determinados tipos de potencia sin observar necesariamente otros tipos.

Valentina: La dinámica está en la interacción.

Kim: Exactamente. Así que, por supuesto, no podemos obligar a nadie a hacer nada. Ese no es nunca nuestro papel, pero me resulta interesante que cuando hablamos de la creación de oportunidades, es posible plantearlo en términos de poder: como crear nuevos espacios en los que la gente sienta que puede ejercer su poder. Entonces podrán pasar a esa oportunidad si así lo deciden. Los foros multipartitos pueden ser estos espacios, y creo que podemos utilizarlos como una forma de ayudar a la gente a explorar el poder que tienen y las oportunidades que les brindan los proyectos que pueden empoderarles de forma que luego produzcan resultados a nivel de paisaje.

Estamos ante un gran ejemplo de una inmensa dinámica de poder aquí, en el norte de Kenia. Se trata de la Lewa Wildlife Conservancy. Como entidad de conservación podemos entender el poder de este lugar en términos, por ejemplo, de tenencia de la tierra. La tenencia de la tierra es algo a lo que la gente del CIFOR-ICRAF presta mucha atención: el poder de limitar la capacidad de la gente para acceder a estos recursos aquí. Y cuando salimos a este paisaje, nos centramos mucho en los animales salvajes que hay en él, pero el poder está en la hierba. Es el forraje que hay ahí fuera. Es la hierba la que se encuentra en el centro de las tensiones entre las grandes zonas de conservación de la fauna salvaje del norte de Kenia y los nómadas y ganaderos de fuera de las zonas de conservación. Cuando las tensiones entre ellos estallan, se trata de la hierba. Entonces, conscientes de esa relación, ¿cómo podemos mejorarla? Nuestros anfitriones aquí, el Northern Rangelands Trust, lo reconocen y una gran parte de sus intervenciones junto con las comunidades de este paisaje se centra específicamente en los pastos. ¿Cómo podemos mejorar los pastos? ¿Cómo podemos asegurarnos de que haya pastos disponibles durante la estación seca? Se trata de una zona muy afectada por el cambio climático, por lo que es difícil predecir cuál va a ser el clima o el tiempo a lo largo del año. ¿Cómo, en esas circunstancias, podemos asegurarnos de que haya forraje adecuado para los millones de cabezas de ganado vacuno y caprino que hay por ahí, y que luego sustentan los medios de vida de todo el mundo? Este tipo de cuestiones tienen todo que ver con el poder. ¿Cómo, en esas circunstancias, podemos asegurarnos de que haya forraje adecuado para los millones de cabezas de ganado vacuno y caprino que hay por ahí, y que luego sustentan los medios de vida de todo el mundo? Eso se convierte entonces en una oportunidad, así que tenemos que empezar a pensar en este tipo de intervenciones de gestión como oportunidades de poder.

Valentina: Creo que acaba de mencionar algo importante. No está estrictamente relacionado con el poder, pero en cierto modo está diciendo que, en un paisaje en el que, por ejemplo, se tienen todos estos objetivos de conservación y el problema son los conflictos y las fricciones sobre los pastos, la solución puede estar fuera. Así que usted puede decir que su paisaje es éste, y lo más fácil es definir un sistema en relación con lo que vemos aquí, pero en realidad la solución es intervenir en terrenos que están fuera de los límites geográficos de esta zona. Y eso es realmente pensamiento sistémico. Intervengo en otros ámbitos, genero recursos fuera para que la gente reduzca la presión sobre esto. Y creo que es muy importante entenderlo, no sólo en términos de dinámica de poder o de sus sistemas.

Kim: Pero también es responsable. Me refiero a que una organización como NRT tiene un gran número de electores repartidos por todo el norte de Kenia, lo que incluye otras zonas de conservación de la vida salvaje, así como comunidades nómadas. Así pues, aquí hay una conversación dinámica sobre cómo tratar esta hierba política: algunos quieren permitir que las comunidades vecinas entren en la zona de conservación siempre que sigan unas directrices. No quieren, por supuesto, que la tierra quede completamente desprovista de su cubierta vegetal. Otros preferirían permitir la entrada de ganado comunitario en sus tierras sólo cuando las circunstancias sean graves, como durante la sequía. Otros aún preferirían no permitir nunca la entrada de nómadas en sus tierras.

Este texto ha sido editado para mayor claridad y difiere ligeramente de la grabación original.

Paisajes en la práctica: Nuestras guías para campeones del paisaje

El Componente Central se encarga de sintetizar y difundir los conocimientos y las lecciones extraídas de los 22 proyectos de Paisajes para nuestro futuro. Nuestra nueva serie de guías para profesionales pretende precisamente eso, facilitar la aplicación de lo que proponemos como las seis dimensiones o elementos centrales de los enfoques paisajísticos.

Nuestra misiones de aprendizaje a casi todos los proyectos, largas discusiones y comunicaciones con los ejecutores de los proyectos sobre el terreno y -lo que es más importante- nuestra Cumbre Mundial e Intercambio de Aprendizaje, donde representantes de 18 de los 22 proyectos se reunieron y celebraron talleres en los que compararon notas y compartieron experiencias, han aportado una cantidad significativa de datos y conocimientos. Si a esto añadimos el importante volumen de investigación académica sobre los enfoques paisajísticos realizada por nuestro equipo, nuestros colegas del CIFOR-ICRAF y otros miembros de la comunidad científica, es obvio que hay una gran cantidad de aprendizaje que sintetizar.

Los campeones del paisaje son esos héroes cotidianos que aplican la Gestión Integrada del Paisaje en lugares y espacios de todo el mundo, y los investigadores, estrategas, responsables políticos y financiadores que defienden el proceso.

Nuestras guías prácticas pretenden ser resúmenes concisos para personas ocupadas. Presentamos el estado de los conocimientos sobre cada tema de forma sencilla y accesible para que los campeones del paisaje puedan centrarse en los procesos que constituyen el núcleo de la Gestión Integrada del Paisaje.

En esta serie:

Una visión general de GIPlea el resumen o descargue el documento

Institucionalizaciónlea el resumen o descargue el documento (traducción muy pronto)

Gestión adaptativa y colaborativalea el resumen o escargue el documento

Identificación de las partes interesadaslea el resumen o descargue el documento

Newsletter #6 | December 2023

Our end-of-year newsletter reflects some of the highlights and leading lights of our Global Summit.

Amazing. Engaging. Enriching. Inspiring. Integrated. Uplifting…

That’s participants describing our recent Global Summit and Knowledge Exchange that brought together representatives of most of the 22 Landscapes For Our Future projects around the globe. Here’s a glimpse of what you might have missed. (With so much more in store for 2024.)

PLUS: Talk to us about communities of practice: What? When? How? Who?

Keep in mind the purpose of the Landscapes For Our Future progamme, which is – through these 22 pilot projects – to guide the EU Delegations and partners on how to implement ILM. 


Bernard Crabbé, Head of Environment Mainstreaming and Circular Economy Sector at the European Commission DG INT
Fun pics, right? View plenty more photos from the Summit in our image archive.

We are committed to change leadership in the landscapes arena. We seek opportunities to embed landscape approaches within global and national institutions and constantly strive to deepen our understanding of how this can be achieved effectively.


Eliane Ubalijoro, CEO, CIFOR-ICRAF, speaking at the opening of the Summit

STORIES FROM THE FIELD:

ILM Communication and the Art of Storytelling


Patricia Roche from our Cerrado Biome project in Brazil and Paraguay had us captivated with her tales of golden grass, a lady’s purse, and the water wealth of her treeless landscape.

As a kid, did you ever play the «broken telephone» game? The one where you whisper something to one person who whispers it to the next and so on until the story comes back to you with very different details. Or, more often than not, no details at all.

Isn’t that what so often ends of up happening when we put the facts about our worthy projects out into the world? Do we inspire people to tell our stories? And when they do, what information do they convey to the next and the next and the next listeners?

At the Summit, we challenged the participants to tell a story about their landscape – something that would hold listeners’ attention and capture their imaginations. As props, all they had was an art piece we collaborated on. No PowerPoint, no text – just artful storytelling. The results were magical! It turns out we have so many talented storytellers amongst us.


KNOWLEDGE:

Pros at play


Khalil Walji and Freidah Wanda playing at some serious negotiations.

The Summit brought together 50+ ILM practitioners to explore the inner workings of an integrated approach to landscapes management. But how best to bring everyone to a common understanding of these principles?  

A game, of course!  

Claude Garcia’s strategy game simulated the oil palm supply chain in Cameroon, and participants played their parts with aplomb. Taking on  various designated stakeholder roles helped us all to better understand the effects of decisions, values, and choices on ecosystems. Serious learning. But so much laughter too.  

Central Component Deputy Co-ordinator Khalil Walji summed up the session so well on his social media, and we shared his wisdom on our Knowledge Hub.


SURVEY:

Communities of Practice, sure. But how? What? When? Where?

community of practice is a group of people who «share a concern or a passion for something they do and learn how to do it better as they interact regularly.»

This idea of developing such groups emerged strongly during the Summit. We all agreed they’d be useful. But do we agree on what they are and how we want to run them? Please guide us on what you’d like created and how you’d like to be involved by answering 5 quick questions in our survey.

Wishing you a wonderful festive season and looking forward to building on our Integrated Landscape Management successes and learnings together in 2024!   — Your Central Component team